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¡A salir!

Adriana Brodsky: "Mis hijos se independizaron y por momentos me siento triste y vacía"

La ex Bebota está de regreso a las tablas. Será la figura femenina de Mi mujer se llama Mauricio. Secretos y vivencias de una de las mujeres más deseadas por todas las generaciones: "Fue terrible lo que me costó criar a mis hijos".

Adriana vuelve con todo a trabajar en la calle Corrientes.
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Calentando motores, Adriana Brodsky (62) está entusiasmada… ¡y se le nota! El próximo mes vuelve a la Avenida Corrientes con Mi mujer se llama Mauricio, en el Premier, desde el 28. Mamá y ex Bebota, habla de la vida pos independencia de sus hijos y su relación actual con el amor. “Después de hacer teatro en el sur, el último verano, me dediqué a la búsqueda laboral. Organicé un programa con un productor que no sabía cómo serlo, y se pinchó. Pero después empecé a hacer un proyecto opuesto, también para la pantalla chica, que en los próximos días estará saliendo. Y, de pronto, vino la propuesta de Mi mujer se llama Mauricio (con Germán Kraus, Alejandro Müller, Matías Alé, Kitty Locane, Matías Santoiani, entre otros), que es una bendición. Hace cien años que quería trabajar con Aldo Funes porque sabía de su bondad, que es buena persona, muy derecho, pagador, y nunca pasaba nada. Y cuando me llamó para trabajar en este proyecto me puse feliz. La que vamos a hacer es una pieza fantástica, maravillosa, es impresionante cómo ensayamos todos los días… El director es encantador pero muy detallista. Y un vestuario que no tuve nunca, nunca. Es una comedia que es un relojito. Tengo un personaje serio, no me puedo hacer la divertida, no me puede salir la gritona que llevo dentro. Es fantástico porque siempre aprendés… Siempre hay que buscarle una alternativa a la vida. Lo mejor que podemos tener es el poder de adaptación, no sólo a la las reglas que impone este sistema televisivo y de teatro sino de este país. No se puede comer papa porque está cara, no se come papa por un tiempo, lo haremos cuando bajen los precios. La persona que no se puede adaptar o que se agarra de una sola cosa no la pasa bien, hay que tener diferentes kioscos”. 
 
–¿Siempre entendiste eso?
–Siempre lo supe pero no lo hacía. Hay momentos de vacas gordas y no pensás. Además, tenés una edad en donde no te das cuenta de que, de pronto, el tiempo se te viene encima, empezás a cumplir años, siglos. De pronto, un día te enteraste de que sos una persona grande, que no tenés que ser tan generosa o ser un poco más cauta en lo que respecta a los gastos, comprás, empezás a ahorrar, a hacer que si no te entra plata de un lado te entre de otro. Soy una persona sola, no me ayuda nadie. Incluso cuando mis hijos vivían conmigo me mantenía sola. Cuando una mujer se tiene que bancar sola, no es fácil, nada fácil. Una vez que tuviste hijos, nunca más en la vida dormís tranquila. No soy una mamá obsesiva, pero sí presente. No estoy todos los días metida en la casa ni llamándolos, no entro en ningún lado sin que me inviten, no invado nada. 
 
–¿Te costó mucho criar a tus hijos sola?
–Terrible lo que me costó. Tenés que estar sola cuando se enferman, renunciar a determinadas cosas, educarlos, hablarles de todo, levantarles el ánimo cuando están tristes. Siempre fui muy frontal con ellos en cuanto a que sentía que tenía un doble trabajo.
 
–¿Cómo viviste volver a vivir sola, que hace poco tiempo tus dos hijos se independizaron? 
–Ahí metiste el dedito en la llaga… Te hace un poco de ruido. Por momentos, te confieso que me siento triste y vacía. Y, por otros, pienso en qué bueno que hayan volado y estén haciendo su camino. Es muy fuerte, son sentimientos encontrados. Cuando tuve los chicos, nunca pensé que iban a ser nenes toda la vida. Me fui un poco preparando, por eso no me peleo con nadie, la llevo tan bien. 
No me desbordo. No es que ahora, como estoy sola, salgo todas las noches a comer con mis amigas. Soy muy solitaria. Estar en mi casa, hacerme una comida para mí y ver una película es algo beneficioso y gratificante, mientras que otra persona lo puede ver como un embole. No me desespera salir, estar en pareja, odio marcar tarjeta. No lavo más un calzoncillo. 
 
–¿Un novio con cama afuera aceptarías?
–Tiene que ser muy especial, absolutamente normal, convencional, con sensibilidad, divertido, algo difícil de encontrar. La gente está muy loca. Es casi imposible que me pueda enganchar con alguien. 
 
 

Adriana Brosky,firma de contrato para ,Mi mujer se llama mauricio

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