» Ediciones Revista
Looks
galeríaspaparazzi

La pinta es lo de menos, vos sos...

La increíble facha de Lautaro, el novio de Agustina Casanova

La cada vez más bonita periodista y conductora "incendió" la arena uruguaya con su figura espléndida en compañía de su marido, Lautaro, quien no está tan atento a los "mandatos" de la moda ni de la estética…

Lautaro cuida bien de cerca a la bella conductora.
1 de 4
Que una mujer bonita está para mostrar el cuerpo y no puede decir cosas interesantes. Que una jovencita de cara soñada y curvas tremendas no llega a la tele por sus condiciones sino por sus contactos. Que está acomodada y a eso se debe su crecimiento profesional. Que su novio es mucho más grande. Que ella es una bomba de belleza y su compañero no es, precisamente, un hombre muy agraciado. Que está con él por interés. Que se casa para asegurarse el futuro. Que esto, que lo otro, que acá, que allá. Agustina Casanova (32) se acostumbró rápido, muy rápido, a convivir con los prejuicios. Y también a enfrentarlos y a pelear contra ellos. Desde que asomó al mundo mediático de primera línea en el programa Tiempo extra de TyC Sports (antes había pasado sin hacer demasiado ruido por el canal E! y por un ciclo nocturno de Canal 13) tuvo que escuchar comentarios de ese tipo. A todos los derrumbó con trabajo, con esfuerzo, con perseverancia, con paciencia… y también con amor: su matrimonio con Lautaro Mauro (46), al que pocos le asignaban chances de una larga duración, cumplirá cinco años a mitad de 2018. 
 
Para recibir el año donde van a llegar al lustro como marido y mujer y encarar las vacaciones después de una temporada cargada de compromisos, sobre todo en el caso de ella, la periodista de Telefe y conductora del programa Tarde extra y su marido –empresario, productor, amigo íntimo de Marcelo Tinelli y hombre muy cercano al ex gobernador bonaerense Daniel Scioli– viajaron a Punta del Este y ya se convirtieron en protagonistas de un verano que promete ser caliente. 
 
Obviamente, una de las primeras cosas que hicieron en territorio uruguayo fue ir a la playa. O “bajar a la playa”, como se dice en Punta, donde el vocabulario y las costumbres son distintas a las que se pueden tener, por ejemplo, en Mar del Plata, en Villa Gesell o en Santa Teresita. Fue allí, sobre la arena, frente al océano Atlántico y de espaldas a las despampanantes mansiones y los imponentes edificios que hacen al balneario uno de los más exclusivos de Sudamérica, las diferencias fueron mucho más notorias. Porque Agustina no tardó en sacarse algunas prendas que llevaba encima, y cuando quedó en bikini lució su figura espléndida, su preciosa silueta, su escote endemoniado, su carita entre aniñada y sensual, su interesante venir y su sugerente ir, y sus movimientos fatales. Todas las bikinis que usó esos días le quedaron dibujadas, y gorritos y sombreros no hicieron otra cosa que completar un paisaje casi perfecto.
 
Los hombres, como se decía en otras épocas, se paraban o se daban vuelta pa’ mirarla. Algo excedido de peso (no, no, las camisas no eran muy entalladas), de barba entrecana y andar más pausado que el de su chica, lo de Lautaro fue distinto: se quedó de mangas largas (aunque arremangadas por encima de las muñecas) y zapatillas. Ni siquiera en patas se puso. Costumbres de la gente, nada de qué alarmarse. La cuestión es pasarla bien, más allá de los prejuicios. 
 
Marcelo Tinelli
Guillermina Valdes

tepuedeinteresar

Marcelo Tinelli en Punta del Este: relax y estrategias para su regreso en 2018

Durante el año que se fue soportó complicaciones financieras que lo hicieron tambalear. Sin embargo, logró sobreponerse apoyándose en su mujer y en sus familiares. Luego de unos días en el sur, ya descansa en Uruguay con los suyos.

Francisco Tinelli castigado por violar una ley uruguaya

Es la cuarta vez que multan a los miembros del clan por infringir una prohibición en las playas uruguayas.

Cuidado con el zorro: ¡Conocé qué famosos no pagan las multas de tránsito!

Son estrellas de la tele. Ganan sueldos muy altos y no pagan las infracciones que realizan en la calle. "¡Así no!", diría Mirtha Legrand, una de las morosas.

dejatucomentario