Teve

¡Un remador!

Julián Pérez Regio, el locutor de Involucrados, contó cuántos trabajos tiene para llegar a fin de mes

Junio 2019

Simpático, extrovertido, audaz y con muchas ganas, el locutor de Involucrados sueña con llegar a la conducción mientras cumple con cinco trabajos diarios.

Como indica el dicho popular que traspasa décadas, Juli Pérez Regio (29) cosecha ahora lo que alguna vez sembró. Locutor y conductor en ascenso, es una de las caras de la tevé con proyección. Integrante de Involucrados(en las mañanas de América), Las rubias + uno(mediodías de Net TV), Tenemos wifi(tardes en Kuarzo), Por amor o por dinero(en las noches de Net TV) y Radio Coca Cola, con carisma como impronta, reconoce que“uno de los grandes problemas de tanta actividad es que no como tan bien. Tampoco hay tantas cosas que me gusten… Y no duermo la cantidad de horas que querría, pero es por una buena causa, que es tener trabajo en este país que está complicado, y más, de lo que uno ama y soñó toda la vida. Es una inversión en uno mismo. Es un cansancio que me gusta tener”, sostiene, con notoria fatiga en su rostro pero rozagante de felicidad. “Mi carrera comenzó de casualidad. En 2007 me rateaba del colegio, me iba muy mal, y quería conseguirle un autógrafo del cantante Axel a la que por entonces era mi novia. Me fui a la puerta de la radio donde se hacen Los 40 principales, había que hacer un cartel divertido y se me acercó una movilera para decirme que había ganado y preguntarme si estaba contento. ¡Le dije que no! Entré, y al aire podía hacer una sola pregunta. Me echaron del estudio por hablar mucho porque prácticamente le hice una nota. Y a la semana me llamaron para arrancar como movilero. Pero hice un poco de todo… hasta serví café”. 

 

–¿Cuál es tu sueño?

–Ser conductor de televisión, es el rol en el que mejor me puedo desempeñar. Cuando trabajo de locutor siento que puedo hacer más de lo que estoy haciendo. Y sé que va a suceder. Y que todo lo que estoy viviendo es aprendizaje. Es un camino, no una carrera. Me estoy preparando para que ese momento llegue y lo haga de una buena forma. No se me caen los anillos por ocupar distintos roles, todo hace al profesional. Comencé a trabajar en tevé por Mariano Iúdica y conozco lo que es la exigencia, cumplir, estar en todos los detalles. Es mi papá dentro del mundo de la tele, incluso cuando me reta con todo el amor y la docencia del mundo. Este año me empezaron a reconocer y me sorprende, me llena de felicidad. Soy un busca de lo que quiero, un terco que va para adelante. Los noes te los transformo en síes con trabajo y con humildad y paciencia, que son clave. 

 

–¿Cómo fue tu infancia?

–La separación de mis padres fue súper natural. Con mi hermano éramos chicos y lo tomamos como un juego. Y mi abuela supo mechar con mis padres los tiempos que le correspondían a cada uno. Mi abuela Juana falleció en enero, el día de su cumpleaños, muy prolija, un domingo de lluvia. Estaba mucho tiempo con ella, mirábamos juntos todo el tiempo la tele porque era fanática del espectáculo. Desde chico, ella me expresaba que era fanática de Gardel y de Perón. Y un día nos contó que, por mucho tiempo, le hizo los zapatos a Evita. En ese momento, se tercerizaban los talleres de zapatos. Un día le fueron a pedir zapatos para el día pero ella hacía por encargo para grandes marcas. Pero se los puso a hacer en el momento porque eran para una persona muy importante. Se los llevaron sin pagar. En ese momento, crédula, pensó que en algún momento se los iban a pagar. Pasaron las semanas, volvió la misma persona y le dijo que los zapatos eran para Evita. Le ofrecieron pagarle los zapatos más un extra por la rapidez, y ayudarle a pagar un departamento frente al Parque Chacabuco, o que pudiera conocer a la familia que había quedado en Italia. Mi abuela no eligió ninguna de las tres. Tengo entendido que llegó a conocerla. Cada vez que hablaba de Eva se recontra emocionaba. Pero ni ella ni el resto de la familia intentaron influir ni en mis ideologías ni en las de mi hermano. 

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