Teve

¡La rompe!

La actriz que pasó de baldear veredas en Villa Luro a diva de tevé

Mayo 2016

Protagoniza la tira éxito de hoy. En Telefe la tratan como a la nueva Susana. ¿Pero cómo es en la intimidad? ¿Cómo es su familia? ¿Por qué no quiere casarse? ¿Cómo hizo para bajar 7 kilos? ¿Es cierto que se quiere operar las lolas? Para leer y seguir amándola…

Lo quería desde los 8 años. Se decidió a hacerse bailarina, y todavía guarda sus primeras zapatillitas de punta. Ese día, Griselda Siciliani (38) tomó el arte como norte. Aprendió a bailar, a cantar y a actuar. Y hoy se destaca como la mejor entre las mejores. Pero lo más importante: sigue aprendiendo. Porque es incansable. La piba que baldeaba veredas de Villa Luro para pagarse las entradas a sus primeros recitales de Fito Páez. La hija de Norberto e Ida, dos docentes que hicieron del trabajo y el amor por la familia su mayor herencia. Hermana de sus hermanos: de Malena, que es monja y vive en España; de Marilina, que tiene un salón de fiestas con su marido y la hizo tía de Simón; de Leticia, que es actriz; de Paulina, socióloga, y de Guido, profesor de educación física. Se hizo un nombre en el under, por eso sus colegas la quieren y respetan. Llegó a la tele y no tardó en hacerse popular gracias a su talento, pero también por su carisma.

Se enamoró de Adrián Suar, quien desterró su título de playboy eterno cuando se animó a presentarla como su novia oficial. Desde ese día de febrero de 2008 hasta hoy, ninguna crisis –de las leves o de las serias– han golpeado a la pareja. El 15 de junio nació Margarita, su hija. No cree en el casamiento, desconfía de las promesas para toda la vida en nombre del corazón, pero sí vive y disfruta del amor del día a día. Ahora que es madre, tuvo que reacomodar su vida y sus horarios, pero salió adelante. Sufrió, pero logró hacerlo sin culpa, explicándole a su hija que la mueve hacer lo que más le gusta. Magui –así le dicen sus papis– está a punto de cumplir 4 años, Griselda tenía 8 cuando empezó este camino.

El talismán. La quería desde hace 8 años. Sebastián Ortega soñaba con llevarla a sus filas, pero por una cosa u otra no se terminaba dando. Encima, era un talismán. Serie en la que trabajaba, serie que la rompía: Sin código, Sos mi vida, Patito feo, Para vestir santos, Los únicos y Farsantes. Por eso, el hijo de Palito le pidió hacer una participación especial en Viudas e hijos… el año pasado. Fue el prólogo para este 2016 de Educando a Nina. Tratar el tema en casa fue sencillo. Adrián Suar la quería en Los ricos no piden permiso, pensaba darle el papel que terminó haciendo Araceli González. Pero Telefe le ofrecía el papel de su vida, un contrato imponente, y trato de estrella. Y Suar, antes que piloto del Trece es actor. Y antes que actor es un hombre enamorado y que admira a su mujer. Así que entendió la decisión de Griselda.

Para resumirlo, Siciliani es la Susana Giménez de Telefe. Tanta expectativa vino con resultados: desde su debut, Educando a Nina promedia 18 puntos, ganándole por 6 a Los ricos no piden permiso. Griselda y Araceli, un clásico que a la actual de Suar no le genera nada. Primero porque es la madre del hijo de Adrián, y hay cariño. Y después porque es una ex, historia pasada. Griselda bajó siete kilos para hacer a Nina y Mara. No se cuida demasiado con las comidas, trata de elegir alimentos saludables, no hace gimnasia pero sí es fundamentalista a la hora del descanso. Su ejercicio es el trabajo y las corridas a casa para ver a su hija, leerle un cuento, ver una película juntas –se hizo fanática de Matilda– y charlar. Los fines de semana son de familia full time. Siempre que el fútbol se los permita. En casa son todos hinchas de Boca, pero Adrián es capaz de pasarse una tarde mirando partidos de la Primera C.

En la intimidad, para gastarla, Adrián le dice Dibu. Sus salidas de dos es ir juntos al teatro, una pasión que los une. Y cada 15 días cenan en algún restaurante como novios, su preferido es Elena, en el Four Seasons. Practican la letra de sus libretos juntos, se cargan y se chicanean por el rating. Ella es exigente cuando se mira al espejo. Pensó retocarse las lolas cuando dejó de amamantar a su nena, pero al final no se animó. Les gustaría tener otro hijo, pero no por ahora, hoy la prioridad es el trabajo y el tanque que metió en Telefe. Reconoce que tiene cosas de Mora –el humor– y de Nina –el barrio–, los personajes que interpreta. No hace terapia, pero cuando maneja su camioneta, en soledad, pone música, canta, llora y piensa. Hasta hace poco andaba en taxi, hasta que se animó a manejar su camioneta. No se lleva bien con el GPS, pero siempre llega a destino.

Odia que le digan que es la primera dama de la tele. No cree en los políticos, pero envidia a quienes defienden sus ideales. Odia la ostentación. Dicen que si algún día se separa de Suar, agarra sus cosas y se va sin reclamarle nada de dinero. Fue tapa de Playboy. Fue maestra de danza. Es un desastre como cocinera, y como ama de casa en general. Con su primer sueldo se compró un tapadito rojo que todavía guarda. Adora a Robert Downey Jr. por sobre todas las cosas. Es fanática de Sandro. Es la actriz del momento. Y lo más importante: no tiene techo.

 

Griselda Siciliani
Adrián Suar

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