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¡Recalculando!

Marcelo Tinelli en Punta del Este: relax y estrategias para su regreso en 2018

Durante el año que se fue soportó complicaciones financieras que lo hicieron tambalear. Sin embargo, logró sobreponerse apoyándose en su mujer y en sus familiares. Luego de unos días en el sur, ya descansa en Uruguay con los suyos.

2017 no fue un año sencillo para Marcelo Tinelli (57). En lo laboral, terminó a los tumbos y pidiendo la hora. La guerra sin cuartel con los dueños del Grupo Indalo, los sueldos atrasados, los cheques rebotados, las deudas descomunales y un programa como Showmatch, que se sostuvo pendiendo de un hilo. Sólo lo que representa Tinelli en los medios y su cintura para manejarse hicieron posible el aterrizaje en la fecha que tuvo pautada de antemano. Esto, sumado a las ganas de cambiar el fútbol argentino –algo que que no prosperó– y su puesto en San Lorenzo como vicepresidente que terminó dejando por falta de tiempo le cambiaron su presente. Todo esto pese a que lo negó, le trajo varios dolores de cabeza y problemas de salud que logró sortear cuando pudo hacer una pausa. Para cerrar el año que pasó, se fue con su mujer, Guillermina Valdés (40) y sus dos hijos más chicos, Juana y Lorenzo, al sur, a descansar al campo que tiene en Esquel. Prácticamente no se movió, y ese puñado de días lo aprovechó para respirar aire puro, tocar el teléfono lo justo y necesario y no perdió la oportunidad de comer varias picadas patagónicas y vinos que tiene guardados en su bodega. Otros de los placeres que se dio fue recorrer las hectáreas en cuatriciclo. Con Lolo se divirtieron tirando piedras al lago. Así pasaron sus días entre mucha tranquilidad y nada de conflictos. Hasta el 30 tenía pensado pasar las fiestas ahí, pero al no convencer a sus hijos más grandes, los planes cambiaron de una hora para la otra. Sin pensarlo dos veces armaron las valijas y partieron rumbo a Punta del Este, para reunirse con los otros tres: Micaela, Candelaria y Francisco. Fue tan improvisado el viaje, que se tomaron un avión privado y aterrizaron en suelo uruguayo el mismo 31, pasado al mediodía. Antes de viajar, se comunicó con una organizadora de eventos de confianza para que lo ayudara a preparar la cena de Año Nuevo.

¡Hace Punta! Durante ese día apenas contempló el mar con los más chicos y no hubo lugar para más nada. Todos a ducharse, y cerca de las 21 comenzaron a llegar los invitados, los que están siempre a su lado. Entre los famosos se encontraban Agustina Casanova y su marido, Lautaro Mauro, y Andrea Bursten y su novio, Damián Schuchner. Comieron, brindaron, se desearon buenos augurios y despidieron un año en el que, más allá de que lo encontró en familia, afianzado, lo ya explicado relativo al trabajo lo tuvo a mal traer. A partir del 1, el hombre se tiró panza arriba a tomar sol, a darse algún que otro chapuzón en el mar y a jugar con sus hijos. Por estos días, la vida de uno de los hombres más importantes del país pasa por el descanso y la relajación en la zona de La Boyita. Mates, charlas, risas con Guille y los hijos de ambos. Las partidas de truco con Dante, el hijo que su pareja tuvo con Sebastián Ortega, se volvieron casi un clásico. El otro clásico, fue el lomazo de Valdés. Como todos los años, cada vez que pisan Punta del Este las curvas de la ex modelo, ahora empresaria, encendieron el verano. Gracias al cuidado al que se somete, a los tratamientos de belleza y a la buena alimentación, Guille luce mejor que cuando era una veinteañera. De esta manera, apoyado en su familia, en sus seres queridos, Tinelli recarga pilas para lo que vendrá. Si el año que se fue tuvo sus turbulencias, el que recién se inicia, hasta que pueda hacer piso, no será menos intenso. Se vienen meses de muchas negociaciones. Más allá de no querer descuidar a los suyos y dedicarles estos días de descanso sólo a ellos, en su cabeza rondan varias alternativas para que este año pueda llevar adelante el Bailando 2018 sin sobresaltos. La chance más firme, que terminará de definir cuando vuelva a Buenos Aires, es la de crear una pequeña productora con sus hombres de confianza, Chato Prada y Federico Hoppe. Otras de las chances es asociarse a Clarín, y con esto poder hacerle frente a lo que será su temporada número 28 en la pantalla chica. Otro tema, mucho menor, es resolver el nombre del programa. Si bien está en tratativas, todo indica que el título Showmatch quedó en Indalo y no lo podrá usar ahora que se desvinculó. ¿Vuelve el clásico Videomatch? Hay grandes chances.

¡Con humor! Por el momento, lejos de las preocupaciones, el de Bolívar se toma las humoradas con altura y una sonrisa. Sucede que apenas aparecieron las primeras imágenes festivas, los miles de seguidores que tiene en las redes sociales notaron algo particular. No lo vieron como, por ejemplo, el último programa en El Trece. ¿Qué notaron? Un pequeño retoque en el rostro. Los más arriesgados, sin piedad, le preguntaron si se había hecho un lifting o si se había agregado pómulos. Lejos de fastidiarse, Marce respondió con humor y negó todo tipo de intervención. “No me hice ningún retoque. ¡Hay que cambiar el celular del que me hizo la foto! Ja,ja,ja”. Al parecer, si le hacemos caso y confiamos en su palabra, sólo se trató de uno de los tantos filtros que se utilizan para retocar las fotos. 

 

Disfrutando mucho❤️

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Marcelo Tinelli
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