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¡Cambio extremo!

¿Qué es de la vida de Tobías Blanco?

Marzo 2018

El ex modelo participa en competencias atléticas de alta exigencia. Para estar bien entrenado, corre habitualmente por los lagos de Palermo. De paso se broncea y de Blanco sólo le queda el apellido

El rock pesado. Escucharlo, seguir a los grupos, vestirse de negro, coleccionar entradas, pósters y discos. River Plate. Ir a verlo, ponerse su camiseta, gozar sus triunfos, sufrir sus derrotas y, últimamente, tirar la bronca por los arbitrajes. Sus sobrinos. Malcriarlos. Jugar con ellos, hacerles regalos, compartir viajes, reírse. Y la actividad física: correr, nadar, andar en bicicleta. Uno, dos, tres y cuatro. Así, desordenadas, se trata del póker de pasiones de Tobías Blanco, un hombre a todas luces intenso y fervoroso. Cuando va a un recital, cuando va a la cancha, cuando pasa tiempo en familia o, como lo enganchó Paparazzi, cuando compite o cuando entrena.

Tobías no tiene términos medios. Ni antes, cuando era modelo, ni tampoco ahora, que se alejó de gráficas y pasarelas y conduce eventos vinculados con el atletismo y las carreras de alta resistencia, en las que también –a veces– participa. Hace unos cuantos años ganó protagonismo cuando defendió con uñas y dientes las políticas militarmente activas de George Doblevé Bush, un polémico presidente de los Estados Unidos que invadía territorios en los cinco continentes. Ahora, que ya está un poco más grande, se mata para mantenerse en estado. Aunque las térmicas superen con holgura los 30 grados y la humedad mate, como decían las abuelas, el hombre va a correr a Palermo. A veces solo, a veces con amigos: en este caso, el que va al lado de él es el relacionista público Hernán Nisenbaum, otro veterano que gusta de estar en línea. Practican ejercicios saludables, pierden algún que otro kilito de más y de paso se broncean. Porque para alguna gente siempre sale el sol. 

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