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¡Confesión!

Un famoso personaje radial perdió un departamento por su adicción al juego

El columnista de Andy Kusnetzoff abrió su corazón y contó el peor drama de su vida: “Me tuve que ir de mi barrio por vergüenza”, dijo. Un relato conmovedor.

En primera persona. De frente. Y sin esconder nada. Así contó SU drama Nicolás Cayetano Caig, el famoso Caye que se luce todos los días en el programa Perros de la calle, de Andy Kusnetzoff, y en varios programas de la señal de cable DirecTV. Hablamos, esta vez, de adicción al juego. "Yo juego desde que nací. Mi viejo me llevó al hipódromo cuando era chiquito. El problema es cuando volcás y te pasás, y el único de la familia que volcó fui yo. Me he tenido que alejar de amigos a los que también les gusta jugar, porque también les hacía mal", arrancó.

Empezar. "En 2002 mi abuela me regaló un departamento, y años después lo tuve que vender, producto de las cagadas que me mandé, para pagar deudas. Hasta el día de hoy digo que no me voy a morir sin antes comprar de nuevo ese departamento. Ese departamento, el 5º B, es mío, de mi familia y de mi abuela, y lo voy a comprar, me pidan lo que me pidan. Ojalá no me esté escuchando el propietario actual, porque me va a pedir fortunas", recordó.

Y siguió: “Yo disfruto de jugar, no me importa ganar. Cuando sos adicto, no te importa ganar. Yo ahora estoy recontra bien, hace dos años o más que no juego. No me interesa, ya me alejé, estoy recuperado o recuperándome. No sé cómo se dirá. Ya tomé conciencia, pero eso me pasó. Tuve ocho años en los que la pasé muy mal, y ahora ya estoy bien. Perder guita es lo menos importante. Por suerte nunca perdí el trabajo, porque mucha gente lo pierde. Me arruinó relaciones, se los terminé contando a todas. Uno lo oculta, hasta que no lo puede ocultar más. A mí me ayudó mucho mi familia, si no fuera por ellos estaría en el horno. Yo se lo ocultaba a mi familia porque también tenía recaídas y ocultaba si volvía a jugar. Pero ellos se daban cuenta".

El periodista criticó las facilidades que se encuentran hoy para apostar: “No es que jugás. Es que jugás todo el tiempo y con consecuencias terribles, no sólo económicas, sino colaterales. Cualquier adicción te toma la cabeza, ocupa la cabeza de manera permanente. Yo podía estar teniendo sexo, pero necesitaba saber cómo iba Chicago porque había apostado que ganaba. Yo lo que menos hacía era ir al casino, porque al convertirte en alguien más o menos conocido, no quería que me vieran. Mi entorno ya sabía, pero jugaba a escondidas. Hoy tenés el casino en tu casa, no necesitás ir a ningún lado. Te despertás y tenés todo lo que quieras".

Recuperarse. Caye le dio una chance a un cambio: “Me fui del barrio, de Villa Crespo, porque me hacía mal. Porque jugaba por ahí… Me escapé. El mensaje es que no ganás. Ganás un día, pero lo perdés al otro día o al siguiente. No ganás nunca. Llega un momento en que todo da lo mismo. El mayor problema es cuando querés recuperar la que perdiste, ahí es cuando hacés el problema. El primer paso de la recuperación es admitirlo, darse cuenta, reconocerlo, hacerse cargo. Si no, no te recuperás más. Hay que pedir ayuda, porque uno solo no puede”. 

 

Bruni

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