Andrea Bursten y un romance que se consolida en las playas de Punta – Revista Paparazzi

Andrea Bursten y un romance que se consolida en las playas de Punta

ROMANCES
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Punta del Este tiene su propio vocabulario. Allí las playas son “paradores”, ir a tomar un poco de sol y darse algún revolcón en el agua es “bajar al mar” y las tradicionales y siempre bienvenidas reposeras donde la gente se acuesta para descansar un rato panza arriba se llaman “camastros”. Lo que no cambió de nombre, ni en la Argentina ni en el departamento de Maldonado ni en China ni en ningún otro lugar es el amor. En todos lados se dice igual. Obviamente con las diferencias de idiomas, pero no hay lengua más universal que la del afecto, el cariño y la comprensión. Pues bien, sobre los camastros de La Mansa de José Ignacio, la playa a la que bajan cada tarde mientras dura su estadía en el balneario más cotizado de Sudamérica, Andrea Burstyn Damián Schuchner celebran los dos años de un amor que les permitió sanar, sobre todo a ella, y mirar el futuro con optimismo y esperanza.

 

Bursten, una ex modelo top devenida empresaria del castigado rubro gastronómico, sufrió hace cinco años la pérdida de quien era su marido, Federico Ribero, quien peleó bravíamente contra una enfermedad hasta donde le dieron las fuerzas. Era uno de los mejores amigos de Marcelo Tinelli y un hombre muy respetado en todos los círculos en los cuales se movía. Desde entonces, ella enfrentó una realidad nueva y poco a poco le fue ganando la pelea al dolor. Hay heridas que no cierran nunca, pero que cada tanto van cicatrizando, y más si la cura llega en forma de caricia. Al tiempo de aquel calvario que se bancó como pudo, Andrea blanqueó su relación con Damián, un hombre de su misma edad y que se dedica al negocio textil, otro de los ramos más golpeados por la crisis económica. Como el acerero, el mecánico, el alimentario… En fin, como todos en esta Argentina tan dolorosa. 

 

Dieron pasos cortitos pero firmes. Unos atrás de otros. Pusieron ladrillito por ladrillito y edificaron una pared por la cual no dejaron pasar más a los malos pensamientos. Y Punta del Este es el lugar en el que, cada verano, gustan de mostrar esa felicidad incipiente que les invade el corazón. Ella lo llenó de elogios cada vez que tuvo la chance. No es de conceder muchas entrevistas, ya retirada de las pasarelas y dedicada de lleno a las ollas y sartenes. Pero a veces la encuentran, o la llaman, o escribe en las redes sociales, y sólo tiene palabras de agradecimiento y de reconocerle a Damián lo bien y reconfortada que se siente a su lado. El le agradece, siempre escribiendo algo o poniendo algún emoji en su cuenta de Instagram. No les hace falta decir mucho más. Cuando el que habla es el amor, cuando el idioma que utilizan es el de los buenos sentimientos, cualquiera se entiende rápido.

 

 
 
 

 
 
 
 
 

 
 

 
 
 

Y mi amor? Como estoy? 🤷‍♀️🙄❤️

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Bursten y un romance que gana terreno

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Bursten y un amor que se consolidó

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