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Baby Silenzi, súper hot con el Polaco: “El embarazo nos enamoró más todavía…”

Agua verde y playa blanca. Sol, juegos en el agua y pasión, por más de diez días. La bailarina y el músico vacacionaron en Cuba. Los acompañó la bebé en camino.

Terminaron 2019 a pura celebración y arrancaron 2020 de la mejor manera. No sólo por el primer día del año sino por los que lo sucedieron. Barby Silenzi y Ezequiel Cwirkaluk, el Polaco, organizaron su logística para que sus hijos (Elena, de cuatro años, por parte de ella, más Sol, de once, y Alma, de cinco, por parte de él) quedasen a cargo de sus respectivos padre y madre a fin de disfrutar como pareja.

Disfrutar lejos, bien lejos de Buenos Aires. Motivos tenían y tienen de sobra. Después de cuatro años de conocerse, de haber compartido dentro y fuera de la pista del Bailando, se decidieron a estar juntos y probar ser pareja a mediados del año pasado. Y dos meses después, el destino y la elección compartida los encontró en la dulce espera. Hoy comparten más de seis meses de relación formal y la gestación de Abril.

Felices, con muchas ganas de hacerle honor al buen momento que viven, armaron las valijas y a solas partieron a Cuba. Eso sí, los enamorados hicieron una escala previa en Panamá, por motivos profesionales. El cantante tenía una fecha de presentación programada, y también fue la excusa perfecta para celebrar sus quince años en la música, junto con su equipo de trabajo y su amorcito. Terminados los compromisos siguieron camino, y ahí sí comenzaron las vacaciones de a dos, totalmente a solas.

En una playa junto al mar. Escapada ideal para disfrutar en total libertad, el Polaco aprovechó las largas horas en la playa para cambiar su look e ir por las rastas rubias y la sunga. En tanto, la bailarina, amante de la moda y los cambios de vestuario, no sólo se hizo imágenes con distintas mallas sino que lució las extensiones que se hizo colocar pocas horas antes de subirse al avión.

En el marco de aguas verdes y arena con tonalidad blanca, jugaron en el mar y se mimaron. Y luego de chapotear y chapotear, se relajaron reposera de por medio, con seguidilla de caricias a la pancita en crecimiento, compartiendo largas sesiones de mates –un infaltable en la pareja, en Argentina o donde se encuentren–, instalados en Varadero Beach.

Claro, no sólo había que bajar las revoluciones de todos los cambios personales que vivieron en los pasados meses, las expectativas que les genera –más allá de la experiencia que tengan en el tema– la nena que viene en camino, sino también la exigencia que significó para él su nueva participación en el certamen de Marcelo Tinelli y la mudanza que ella encaró para dejar vacío el departamento donde vivió en los últimos años, en Palermo, para así darle un cierre a la etapa vivida hasta ahora y comenzar la nueva, súper juntos, bajo un mismo techo.

Y una de las actividades que más los relajaron fue ser parte de un exclusivo crucero por Cayos Blancos, conocida isla en el mar Caribe, donde también, infaltables, abundaron los besos apasionados.

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