Débora Pérez Volpin, vida y obra de una periodista que se fue demasiado pronto – Revista Paparazzi

Débora Pérez Volpin, vida y obra de una periodista que se fue demasiado pronto

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El martes 6 a las 8 de la noche, la apertura de Telenoche llegó con la más terrible de las noticias. Falleció Débora Pérez Volpin. Lo que unos minutos antes había sido lanzado en las redes sociales como un rumor, el noticiero del canal donde Débora se formó como periodista durante tantos años lo confirmaba. Con 50 años de edad, dos hijos adolescentes –Agustín (19) y Luna (16)– y en pareja con el periodista Enrique Sacco desde hace seis años, en 2017 se retiró de la televisión para dedicarse a la política. En diciembre asumió su banca como legisladora de la Ciudad de Buenos Aires, se la veía llena de vida, entusiasmada y feliz. Por lo que nadie se imaginaba este final, tan doloroso como sorpresivo. Porque tras el golpe de su desaparición física, llegó la necesidad de saber qué le pasó. Y fue en Telenoche donde sus antiguos compañeros tuvieron que enfrentar el aire para dar la noticia, recordar a su amiga y apelar a su oficio para buscar una explicación. María Laura Santillán, Marcelo Bonelli y Guillermo Lobo, entre otros. Que la veían bárbara, que estuvieron chateando los últimos días, que nada hacía imaginar una situación así, que estaba llena de luz, que hacía deporte, que era feliz en la nueva etapa que le tocaba enfrentar… No hay explicación, al menos en las primeras horas.

Conmoción. El martes 6, Débora llegó al Sanatorio de la Trinidad, en Palermo, luego de que en un chequeo dieran mal algunos indicadores vinculados al hígado. Se internó para ser sometida a una endoscopía programada, pero no pudo recuperarse de la anestesia y falleció víctima de un paro cardiorrespiratorio. Su última conexión de WhatsApp fue a las 16.57 horas. El procedimiento de anestesiología se dio con total normalidad, explicaron desde dentro del establecimiento; y el equipo de gastroenterólogos de La Trinidad preparaba un comunicado para dar más precisiones sobre lo ocurrido. Las probabilidades de complicación son ínfimas, y con el correr de los días se tendrán más certezas.

Su vida. Estudió en el Colegio Nacional Buenos Aires y en la UBA, y con el florecimiento de la democracia militó en la agrupación Franja Morada. Su padre –falleció el año pasado–, un prestigioso médico y director durante años del Hospital Fernández, le inculcó de pequeña el cuidado de su salud. Hacía deportes –era fanática de la natación– y amaba la naturaleza y la vida al aire libre. Quería dejar el cigarrillo. Su primer matrimonio, con Marcelo Funes, le dejó dos hijos adolescentes y una excelente relación con su ex. Desde hace seis años estaba en pareja con el periodista deportivo Enrique Sacco, con quien vivía en el barrio de Caballito. Cuidaban un bajo perfil, no se ocultaban pero nunca expusieron su vínculo hasta fines del año pasado que dieron una primera nota juntos. “Siempre intenté resguardar a mi familia, los chicos fueron criados de esa manera”, explicó ella una vez que decidió dedicarse a la política.

Su carrera. Empezó como productora en Todo Noticias, en 1993, pero al poco tiempo empezó a demostrar sus habilidades y rápidamente se transformó en cronista. En el año 95 había una sección que hablaba sobre la inminencia del año 2000, y Débora se hizo cargo. Fue en ese momento que intentó subir el Aconcagua, con el objetivo de ser el primer medio televisivo que escalara los 6.900 metros de altura. Víctima de las inclemencias de la aventura, Débora no logró hacer cumbre pero quedó marcado para siempre el coraje que tenía. En otra oportunidad le tocó ir al Fuerte Apache y por casualidad quedó en medio de un intenso tiroteo. No se escapó, sino que cubrió el episodio con una profesionalidad estremecedora. Era valiente, una todoterreno, capaz de hacer cualquier cosa. Pero también muy humilde. Porque ella no se vanagloriaba nunca de todas las medallas conseguidas a lo largo de su carrera, sino que lo vivía como parte del ejercicio periodístico. Amaba el mar y la literatura. La muerte de su padre la decidió a dejar –o postergar por un tiempo– su trabajo como periodista. El 22 de junio se despidió de la tele para sumarse al espacio político de Martín Lousteau buscando ser elegida legisladora, objetivo que logró y que la tuvo asumiendo su banca en diciembre pasado. Cumplió su sueño, pero se fue pronto. Demasiado pronto.

 

 

Una de las históricas del 13

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Se despidió de la tevé para dedicarse a la política

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