Graciela Borges y una dura revelación sobre el amor: «La verdad es que…» – Revista Paparazzi

Graciela Borges y una dura revelación sobre el amor: "La verdad es que..."

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A lo largo de los años supo construir una de las carreras más exitosas del mundo de la actuación. Nombrar a Graciela Borges (77) es ponerse de pie y aplaudir por todo lo que le dio y le sigue aportando profesionalmente a la actuación. Si bien no tiene el título ni se la nombra como tal, ella también es una de nuestras divas que dejan su huella en televisión y en el cine.

 

¿Qué la diferencia? Que, pese a lo que representa, vive con los pies sobre la tierra. Sale de su casa a hacer las compras y no hay día que no salga a pasear con Sarita, una perrita de la calle que adoptó en 2012, luego de la muerte de Pancha, una rottweiler que estuvo con ella 13 años. En el día a día, es una vecina más que tiene una grata relación con las personas que habitan su barrio. “Todo el mundo tiene algo de diva egocéntrica, pero yo me siento una persona más. Nunca me interesó ser una diva”.

 

Ese costado terrenal es el que lo acerca a la gente, a su público, que necesita para seguir viviendo como artista. La profesión le requiere sentirse reconocida y, por qué no, mimada. “Trabajamos para que nos amen. Con Alfredo Alcón, mi adorado amigo, decíamos: ‘Somos torpes si no nos quieren, tenemos que hacernos querer, hacer las cosas mejor para que nos miren con amor’. Una carrera como esta, donde nos disfrazamos de otra cosa, y decimos cosas que no sentimos, es sólo para no perder la mirada del otro y que nos quieran”, le contó a Teleshow.

 

En el plano laboral, continúa en Radio Nacional con su programa Una mujer, en teatro con Entre nosotros, y acaba de estrenar El cuento de las comadrejas, una película de Juan José Campanella. “Cuando leí el libro me morí de risa: me hizo tanta gracia. Aunque debo reconocer que fue difícil la filmación… en exteriores teníamos temperaturas de dos grados, pero fue lindo. Fue resistir, como resiste uno en el cine. Y  fue gozoso… por esa cosa de confraternidad que hay cuando uno filma y que tiene familias alternativas”. La vida le sonríe a la Borges y nada ni nadie la sacan de este estado de plenitud. Sufre por amor, tiene sus problemas cotidianos, como cualquier vecino, pero también sabe ponerse de pie y salir adelante para dar batalla.

 

A esta altura de su vida, a esta diva terrenal, si bien admite que le gustaría estar enamorada, no le quita el sueño encontrar a esa persona. “En un momento dado, un hombre no me quiso más, y se me rompió el corazón. Después se arrepintió, pero ya era tarde. Fue muy cruel. Hoy el corazón está en el mismo momento, pasó mucho tiempo y estoy muy tranquila. Lectura, árboles, cines, mi nieta, mi hijo, mis amigos, mis viajes. Está buena la vida. No siempre. La verdad es que no quiero un compañero, quiero enamorarme, y si no me enamoro, ya está, ya me enamoré varias veces… no me falta nada, está buena la vida, igual”.

Graciela Borges y sus deseos de volver a enamorarse

Graciela Borges y sus deseos de volver a enamorarse

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