Fundado en 1954, Deportivo Merlo fue consolidando su identidad a la par del crecimiento de su estadio, ubicado en el barrio de Parque San Martín. Desde sus primeros años, la cancha se transformó en un punto de referencia para socios, familias e hinchas que hicieron del club un espacio de pertenencia más allá del fútbol.
Las primeras tribunas fueron levantadas de manera gradual, con recursos limitados pero con un fuerte compromiso comunitario. Cada mejora estructural fue acompañada por el crecimiento deportivo del equipo, que supo ganarse un lugar en las categorías del ascenso argentino.

Una cancha que creció junto a su gente
Con el paso del tiempo, el estadio de Deportivo Merlo fue incorporando tribunas de cemento, cabinas de transmisión y mejoras en su campo de juego. Sin grandes obras rimbombantes, la evolución fue constante y siempre ligada a las posibilidades reales del club.
Esa forma de crecer, sin perder la cercanía con el barrio, consolidó una cancha donde la localía pesa y donde cada partido se vive como un acontecimiento social.

Identidad, barrio y pertenencia
Hoy, el estadio sigue siendo el corazón simbólico de Deportivo Merlo. Allí conviven generaciones de hinchas que entienden que su cancha es parte de su historia personal y colectiva. Más que un escenario deportivo, es una casa construida a pulmón, donde la pasión se sostiene en el tiempo.
Lejos de los grandes estadios, esta cancha del ascenso demuestra que la pasión también se construye desde lo pequeño, con raíces firmes y sentido de pertenencia.