Ante las tribunas desbordantes del José María Minella, encendidas como nunca de celeste y blanco, Diego Maradona levantó su última copa con la Selección en febrero de 1993, tras ganarle por penales a la Dinamarca campeona de Europa. Años atrás, Enzo Francescoli se había elevado, majestuoso, para hacer su maravillosa chilena y que River le gane 5-4 a Polonia. Se trató de un amistoso de verano, de los tantos que se convertirían en un clásico de las temporadas de Mar del Plata.
En 2001, en esa misma cancha se disputó el mundial juvenil Sub-20 -que ganaría la Argentina de Pekerman- y el Seven Internacional de Rugby. Porque no todo es fútbol, claro: por caso, el Minella recibió a los Juegos Panamericanos del 95. Y supo adaptarse para grandes espectáculos musicales: en 1981 cantó Freddie Mercury en un multitudinario concierto de Queen. Y también se presentaron The Police y Duran Duran, Luis Miguel y Joaquín Sabina, La Renga y Tan Biónica, Chayanne y Emilia Mernes, entre muchos otros artistas.
Y por supuesto, el estadio de La Feliz fue una de las sedes de la Copa del Mundo de 1978. Porque al fin, se trata del imponente escenario de una parte grande del deporte nacional e internacional, y un verdadero emblema de la ciudad.

Ubicado en el Complejo Municipal de Deportes Teodoro Bronzini, el José María Minella -rebautizado así en honor al recordado futbolista y director técnico marplatense- comenzó a construirse en el 75 para, lo dicho, ser una de las sedes del único mundial que se disputó en nuestro país.
Su diseño tipo olla o semihundido, popular en su época, está basado en una elipse sobre las que se despliegan las tribunas, pero también los espacios públicos y el resto de las instalaciones (varias salas, el palco VIP y hasta un microcine). Las populares pueden recibir a unas 15 mil personas, mientras que la platea descubierta tiene capacidad para casi 13.500 y la cubierta, para 6600. Además, cuenta con un estacionamiento para 250 vehículos.

El estadio Ciudad de Mar del Plata -su nombre original- fue inaugurado dos semanas antes del evento de la FIFA, el 21 de mayo de 1978, con un \amistoso entre los combinados de Mar del Plata y Tandil. Poco después, el 2 de junio, Italia derrotó 2 a 1 a Francia, en partido correspondiente al mismo grupo de la Selección Argentina.
Fue el primero de los seis encuentros que se disputaron por el certamen de la FIFA. El más recordado es aquel donde Michael Platini y sus compatriotas franceses lucieron las camisetas del club local Kimberley para enfrentar a Hungría. Las vestimentas de ambos países eran similares -tanto las titulares como las suplentes- y hubo que improvisar. Así, con la camiseta verde y blanca del Dragón, Francia ganó 3 a 1.
Existe un mito en torno al origen del Minella. Cuenta la leyenda que, al momento de iniciar la obra, los ingenieros habrían confundido los planos y tomaron aquellos del estadio Malvinas Argentinas de Mendoza, también construido para el mundial. Ambos tienen características similares, pero el de Cuyo se proyectó para resistir los terremotos y las condiciones climáticas precordilleranas.
Debido a ese inoportuno traspapeleo y el presunto intercambio de materiales, la estructura de su mellizo de Mar del Plata -preparado para los temblores en una zona donde no los hay- terminó sufriendo con el paso de los años los efectos del salitre del mar, exigiendo un mantenimiento mayor al esperado. Esta certeza popular jamás fue comprobada.

Las Refacciones en el José María Minella de Mar del Plata
En el último tiempo el Mundialista de Mar del Plata experimentó un gran deterioro, poniendo en claro riesgo su valor. Es por eso que será sometido a una remodelación integral, luego de que el Municipio de General Pueyrredón llegara a un acuerdo con una empresa de capitales extranjeros, que invertirá 20 millones de dólares en las obras.
Además de las tareas de mejora general, el proyecto establece la colocación de plateas en todas las tribunas, convirtiéndolo de esa manera en el segundo estadio de la Argentina -luego del Madre de Ciudades, de Santiago del Estero- en tener a todos sus espectadores sentados. También se tapará el foso perimetral para colocar 2.254 butacas al nivel del campo de juego. Sin embargo, la capacidad pasará de 35.180 a 31.020 personas.
#TipCementero por Cementos Avellaneda
En febrero de este año, la Municipalidad de General Pueyrredón por intermedio de su intendente Guillermo Montenegro, comenzó a evaluar posibilidades futuras para el principal escenario de toda la región “Mar y Sierras”. Solicitó un informe a la Universidad Nacional de Mar del Plata para que se hiciera una evaluación técnica del estado de la tribuna techada. Pero esa tarea, que sería realizada por los mejores ingenieros de la ciudad, tenía un valor de 13 millones de pesos: imposible para las debilitadas arcas de una ciudad con problemas de base. Ni informe técnico, ni techo nuevo, ni desarme absoluto de la estructura. Nada. Para colmo, amigos de lo ajeno robaron cables y estabilizadores con cobre de difícil reposición por los años y la vieja tecnología que poseían.
También se adaptarán todas las instalaciones a los estándares actuales, como la colocación de nuevas luminarias. De ese modo el estadio quedará a la altura de los escenarios más modernos a nivel mundial, y los marplatenses se ilusionan con recibir a la Selección Argentina en las próximas Eliminatorias.
Porque sin perder su mística, el José María Minella estará preparado para albergar nuevas proezas deportivas. Aún hay mucho por ver y disfrutar.