El Club Atlético de San Isidro consolidó su identidad alrededor de su estadio, conocido popularmente como La Catedral. Ubicado en La Boya, este espacio se convirtió desde temprano en un símbolo del rugby nacional y en una referencia ineludible del deporte amateur.
Su arquitectura clásica y su entorno natural acompañaron el crecimiento del club y la consolidación de una mística propia.

Tradición y sentido de pertenencia
A diferencia de otros escenarios deportivos, La Catedral del CASI se caracteriza por un clima familiar, respetuoso y profundamente ligado a los valores del rugby. Cada partido es una ceremonia donde el juego, la historia y la comunidad se encuentran.
El estadio fue testigo de campeonatos, clásicos memorables y generaciones de jugadores formados en el club.

Un templo que trasciende el resultado
Hoy, La Catedral sigue siendo un espacio de formación y encuentro. Más allá del marcador, el estadio representa una manera de entender el deporte, donde la tradición y el respeto ocupan un lugar central. En cada tarde de rugby, La Catedral reafirma su rol como uno de los templos más auténticos del deporte argentino.