El living es uno de los espacios más importantes de la casa: ahí se reciben visitas, se descansa, se conversa y muchas veces se concentra la vida social del hogar. Por eso, para el Feng Shui, no se trata solo de un ambiente decorativo, sino de un punto clave para la circulación de la energía.
Dentro de esta mirada, hay un objeto que conviene sacar o reparar cuanto antes: cualquier elemento roto, rajado, vencido o visiblemente deteriorado. Puede ser una mesa con una pata floja, una lámpara que ya no funciona, un adorno partido, un sillón hundido, un espejo quebrado o un cuadro dañado que sigue colgado por costumbre.
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La razón no tiene que ver únicamente con la estética. En Feng Shui, los objetos rotos o descuidados se asocian con energía estancada, desgaste y falta de renovación. Algunas corrientes explican que este tipo de elementos puede dificultar el flujo del qi, la energía vital que, según esta tradición, debería circular de manera fluida por los ambientes.
El living, además, suele ser el primer lugar que ven quienes entran a una casa. Si el espacio está cargado de cosas que no funcionan, muebles que ya no cumplen su propósito o adornos acumulados sin sentido, la sensación general puede volverse pesada, desordenada o poco acogedora.
La recomendación no implica tirar todo ni caer en una limpieza extrema. El primer paso es mirar el ambiente con atención y detectar qué objeto ya no suma: aquello que está roto, que nadie usa, que incomoda al circular o que transmite abandono. Si se puede arreglar, el Feng Shui sugiere repararlo. Si no tiene solución o ya no representa algo positivo para la casa, lo mejor es retirarlo.
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Qué objetos conviene revisar en el living, según el Feng Shui
- Adornos rotos o rajados: aunque sean pequeños, pueden dar una sensación de descuido.
- Lámparas que no funcionan: la luz está asociada con vitalidad y claridad.
- Muebles vencidos o inestables: pueden transmitir incomodidad o falta de sostén.
- Espejos quebrados o manchados: suelen considerarse elementos sensibles dentro del feng shui.
- Objetos acumulados sin uso: revistas viejas, cajas, cables o cosas que quedaron “de paso”.
- Plantas secas: en esta mirada, representan energía que perdió vitalidad.
- Cuadros torcidos o dañados: afectan la armonía visual del ambiente.
El objetivo no es tener un living perfecto, sino un espacio más liviano, funcional y agradable. Sacar un objeto roto puede parecer un gesto mínimo, pero dentro del Feng Shui funciona como una señal concreta: dejar de sostener lo que ya no sirve para abrir lugar a una energía más renovada en la casa.
