Lo que debía ser un trámite habitual terminó en una tragedia que derivó en un fallo judicial sin precedentes. Una mujer llevó a su perra a una veterinaria de Mar del Plata para un servicio de baño. Pocas horas después, recibió la peor noticia: el animal había muerto mientras estaba bajo el cuidado del establecimiento.
El hecho ocurrió en enero de 2023. La dueña dejó a su mascota, una bulldog francés de 7 años llamada Juanita, en buen estado de salud para un servicio de higiene. Sin embargo, con el correr de las horas, desde el local la contactaron para informarle que la perra se había descompensado durante el procedimiento. Cuando acudió al lugar, el animal ya había fallecido.
Ante esta situación, la mujer inició una demanda civil contra la veterinaria. El caso avanzó en la Justicia y, tras el análisis de las pruebas, se llegó a una conclusión clave: no se pudo determinar con precisión la causa exacta de la muerte, pero sí quedó acreditado que la perra ingresó en condiciones normales y murió mientras estaba bajo responsabilidad del comercio.
Qué dijo la Justicia sobre la muerte de la perra
El fallo fue dictado en abril de 2026 por el Juzgado Civil y Comercial Nº 12 de Mar del Plata, a cargo del juez Bernardo Diez. En su resolución, el magistrado consideró que el establecimiento debía responder por lo ocurrido, al tratarse de un servicio contratado en el que el animal quedó bajo su cuidado.
Uno de los puntos centrales de la sentencia fue la falta de explicaciones claras sobre lo sucedido. Según se desprende del expediente, existieron inconsistencias en los relatos brindados por el personal y no fue posible reconstruir con precisión los momentos previos al fallecimiento.
En ese contexto, la Justicia resolvió condenar a la veterinaria a pagar una indemnización superior a los 17 millones de pesos. El monto incluyó no solo el valor del animal, sino también el daño moral sufrido por la dueña, un aspecto que tuvo un peso determinante en la cifra final.
El fallo también marcó un precedente importante en materia de responsabilidad civil, al reconocer el vínculo afectivo entre las personas y sus mascotas y la obligación de los establecimientos de garantizar su cuidado adecuado.
Este caso expone cómo una situación cotidiana puede derivar en consecuencias irreparables y en un proceso judicial complejo. La decisión de la Justicia no solo busca reparar el daño sufrido por la dueña, sino también sentar una base clara sobre la responsabilidad de quienes prestan servicios con animales, en un contexto donde el vínculo con las mascotas tiene cada vez mayor reconocimiento social.


