La muerte de Julio Ricardo sacudió al mundo del periodismo deportivo, y tiene un dato que estremece: el histórico comentarista era íntimo amigo de Marcelo Araujo, y falleció a un mes después de su partida que terminó en escándalo en el cementerio de la Chacarita. Una coincidencia que golpea de lleno a toda una generación que marcó época frente a las cámaras.
El periodista tenía 87 años y venía atravesando un delicado cuadro de salud. Según se conoció, estaba internado desde mediados de marzo y padecía una enfermedad isquémica crónica del corazón, con varias complicaciones acumuladas en los últimos años. Finalmente, su cuerpo no resistió y murió este 13 de abril.
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Dueño de una voz inconfundible y un estilo filoso, Julio Ricardo construyó una carrera emblemática. Saltó a la fama como comentarista de José María Muñoz, y desde ahí no paró: fue parte de transmisiones históricas y compartió pantalla con figuras como Víctor Hugo Morales, Marcelo Araujo y Ernesto Cherquis Bialo.
Su recorrido en televisión fue tan amplio como influyente. Pasó por ciclos que quedaron en la memoria, como Polémica en el fútbol y Tribuna caliente, además de integrar equipos en distintos canales y formar parte de proyectos clave como Fútbol para todos, donde volvió a consolidarse como una referencia absoluta del análisis deportivo.
EL SELLO INCONFUNDIBLE DE JULIO RICARDO
Pero más allá de los programas, su sello era otro: una forma de opinar sin medias tintas, con información, carácter y una impronta que lo convirtió en maestro de varias generaciones. Durante décadas, fue una de esas voces que ordenaban el partido, que le daban contexto al juego y que transformaban cada transmisión en algo más que fútbol.
Su muerte no sólo marca el final de una carrera brillante. También deja una sensación difícil de ignorar: en muy poco tiempo, el periodismo deportivo argentino perdió a varios de sus nombres más fuertes. Y con la partida de Julio Ricardo, se apaga otra de esas voces que parecían eternas.
