La muerte de Marcelo Araujo sacudió al mundo del fútbol y del periodismo deportivo. El histórico relator argentino falleció este lunes a los 78 años, según confirmaron colegas y allegados en las primeras horas de la mañana. Durante décadas fue una de las voces más reconocibles de las transmisiones televisivas de fútbol en el país, marcando a varias generaciones de hinchas.
Con su estilo descontracturado, irreverente y muchas veces polémico, Araujo cambió la forma de relatar partidos en la televisión argentina. Su figura quedó especialmente asociada al programa Fútbol de Primera, donde formó una dupla histórica con Enrique Macaya Márquez y se convirtió en protagonista de las noches futboleras de los domingos durante más de dos décadas.
Nacido como Lázaro Jaime Zilberman en el barrio porteño de Villa Crespo, adoptó el seudónimo Marcelo Araujo al comenzar su carrera en los medios. Desde los años 70 construyó una trayectoria enorme en radio y televisión, relatando partidos del fútbol argentino, copas internacionales y encuentros de la selección, además de participar en ciclos como Fútbol para Todos.
En los últimos años su salud se había deteriorado tras distintos problemas médicos y una tremenda caída en 2021, pero su nombre ya había quedado grabado para siempre en la historia del deporte argentino. Dueño de frases inolvidables y de un estilo apasionado que rompió con el relato tradicional, Araujo dejó una marca imborrable en la televisión y en la manera de contar el fútbol.
EL ADIÓS A MARCELO ARAUJO: DE QUÉ MURIÓ
El histórico relator atravesaba una situación médica delicada desde la pandemia, puntualmente luego de sufrir una caída que le dejó dejado secuelas neurológicas y motrices. Permanecía internado en el Hospital Italiano tras contraer neumonía cuando se produjo su fallecimiento durante la madrugada de este lunes.
Fueron más de 20 años en Fútbol de Primera, donde Araujo dejó distintas frases que quedaron grabadas en la memoria popular. “¿Estás crazy, Macaya?”, “¡Si lo hacés me voy!”, “Lo que te comiste, hermano…”, “Ahí se viene Boooooooca”, “Quiere pero no puede”, apenas algunos de los latiguillos de su inconfundible marca personal.
