Nunca se saben las vueltas ni las sorpresas de la vida. ¡Digánselo a Walter Ortiz, un repartidor de 35 años a quien en un instante lo gris se volvió de color dorado! Más bien, de celeste y blanco. Es que antes de terminar su jornada laboral para una importante cadena de entregas se llevó una gran e inolvidable sorpresa.
El muchacho en cuestión trataba de recolectar dinero y le faltaba un viaje para completar los 12 pedidos del día y así acceder a un bono de 15 mil pesos. En ese contexto tomó un pedido en "El Bodegón del 9", un clásico club de barrio en Boulogne.
Y al ver el nombre del cliente leyó Rodrigo De Paul. “Lo primero que me salió fue reírme y pensar quién fue el boludo que se puso así para joder. Entro al local y digo que vengo a buscar un pedido de Rodrigo, no quería decir De Paul por si me cargaban”, explicó.
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De esa forma, Walter llevó el sándwich de milanesa con papas fritas al domicilio que figuraba y a 50 metros apareció un hombre que le hacía señas. ¡Era el mismísimo novio de Tini! Y sobre eso remarcó: “Un campeón del mundo podría mandar a otro, pero el tipo se fue hasta la puerta a recibirme. Me bajé y lo primero que le pedí fue si me podía sacar una foto”.
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Fue entonces que Rodrigo le dio un billete de 100 dólares y le dijo ´pero quedátelo´. “Agradezco a Dios que me dio la fortaleza de tratar de hablar y ahí pedirle un saludo para mi hijo. Yo temblaba, no podía decir una palabra. Le doy el sánguche y le digo con todo respeto si le puedo dar un abrazo”, recordó Ortiz.
Finalmente, el repartidor, quien luchó contra las adicciones y la rema a diario aseguró que no piensa gastar el billete porque ya lo considera un amuleto y agregó: “Quedé encantado con la sencillez del chabón, que se tomó el tiempo de salir de su casa, me esperó afuera y se quedó charlando conmigo.


