Un mundial de fútbol da para todo. Ejemplos: 1) Renunció un Jefe de Gabinete acusado de corrupción y gastos innecesarios solventados "con la tuya contribuyente" y ya nadie se acuerda. ¿O alguien volvió a nombrar a Manuel Adorni? 2) Aumentaron de nuevo el bondi, el Subte, los trenes, y ni siquiera fue noticia. ¿O salió en algún lado que los bolsillos de la gente común están cada vez más vacíos de billetes y más llenos de pelusa? En medio de la locura que se da durante un mes cada cuatro años -más, mucho más cuando Argentina gana- un periodista vive una especie de calvario personal y digital por algo que dijo.
Más que por algo que dijo, por una frase que escribió. Por algo que puso en su cuenta personal de la red social X (Twitter, qué tanta modernidad sobre la modernidad) mientras se jugaba el infartante partido entre Argentina y Egipto que decidió la agónica clasificación de La Scaloneta a los cuartos de final del torneo que se disputa en los Estados Unidos (ya no quedan partidos ni en México ni en Canadá): faltando 12 minutos, Argentina perdía 2-0, pero terminó ganando 3-2 y avanzó a la siguiente instancia, donde se medirá con Suiza.
El pitazo final del polémico árbitro francés -tan cuestionado por los Egipcios y por periodistas de todo el mundo- dio paso a una imagen que recorrió el mundo: Leo Messi se desahogó después de todo el sufrimiento llorando como pocas veces. No daba más. Minutos más tarde, entrevistado por la prensa, reconoció que estaba mal "porque había errado el penal y sentía que de esa forma les había fallado a los muchachos".
La imagen sensibilizó a mucha gente, sobre todo a los argentinos, y dentro de los argentinos le puso "la piel de gallina" especialmente a Iván Schargrodsky, uno de los periodistas-analistas políticos mejor considerados de la radio, la tele y el streaming, y quien cumple funciones también en la comisión directiva de River. Eufórico por el triunfo y en carne viva por ver a Messi en ese trance, el columnista escribió "Me hace peor ver llorar a Messi que a mi hijo".
EL PERIODISTA QUE VIVE UN CALVARIO PERSONAL Y UN INFIERNO DIGITAL POR ALGO QUE PUSO TRAS ARGENTINA 3-EGIPTO 2
Obviamente era una frase usada como un simbolismo. Una exageración propia del fútbol. Algo que se dice en un momento desesperado. Pero hubo mucha gente que se lo tomó literal y que empezó a juzgarlo de manera muy rigurosa y estricto. Y ya se sabe como son las redes sociales: de la punta de la uña se puede hacer una montaña a medida que se van sumando los comentarios y se van agregando consideraciones. Eso sucedió con Schargrodsky: uno dijo A, otro agregó B, un tercero sumó C, el cuarto multiplicó, el quinto elevó todo a la 5ta potencia, y en un rato ya era algo así como "el peor padre del planeta".
Convulsionado por ese suceso (y todavía, por qué no, por semejante progresión en el resultado y por el susto futbolero que había dejado atrás), el analista regresó a su cuenta de Twitter para escribir un fuerte descargo. "Gente, me cancelaron nuevamente, esta vez por este tuit-broma-chiste. Incluso fui señalado, por personas sin hijos, como uno de los responsables de la baja de natalidad. Esto ocurrió en simultáneo a la impugnacion originaria que partía justamente de mi presunto mal juicio como padre. Es el Aleph de los enojos. Aguante Messi. Y mi hijo, claro".
En fin, ya no se puede festejar tranquilo un triunfazo argentino. Es verdad, el Mundial da para todo.




