La ansiedad se esparce por la atmósfera, como un viento que atraviesa el corazón de millones de argentinos, que aguardan con enorme expectativa el retorno de Franco Colapinto a la Fórmula 1. El argentino se acerca, cada vez más, a debutar en la escudería Alpine.
El deportista transita por horas decisivas y recibió un efecto colateral que podría beneficiarlo en su deseo de subirse, nuevamente, a un bólido de la mejor categoría de automovilismo del planeta. ¿Qué pasó? Todo se direcciona a una interna intrincada en su equipo.
Resulta que el director de la escudería de origen francés, Oliver Oakes, acaba de renunciar a su puesto, a su posición de decisión, lo que se puede interpretar como un mensaje híper positivo para Franco. ¿Por qué? Ese directivo se erigía en el mayor apoyo de Jack Doohan.
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A partir de la salida de Oakes, ese rol preponderante en la estructura lo asumirá Flavio Briatore y ahí se encuentra una de las claves para un escenario auspicioso para Colapinto, dado que el italiano se convirtió en el hombre que lo fue a buscar a Williams y lo contrató.
UNA INTERNA EN ALPINE AYUDARÍA A FRANCO COLAPINTO
A raíz de este movimiento, se especula que ahora se activará el cambio de piloto, para bajar de la butaca al australiano Jack Doohan y sentar al nacido en Pilar. Por eso los especialistas en el universo de la Fórmula 1 ya pronostican que el argentino correrá en el histórico circuito de Imola.

