Aunque atraviesa una seria y profunda crisis política (el enfrentamiento de AFA con el gobierno y con un sector del periodismo) y para muchos también deportiva (el hincha raso, en general, no está de acuerdo con el campeonato de 30 equipos) y aunque algunas medidas que se toman tampoco son muy serias y le quitan credibilidad (la última copa entregada en una oficina a Central, por ejemplo), el fútbol argentino sigue teniendo "ese no se qué" que todavía lo hace único y también tentador para un montón de jugadores.
El año que viene se producirá un hecho trascendental para el más popular de los deportes en nuestro país en forma de situación inédita o que por lo menos no se da en mucho tiempo: Boca jugará la Copa Libertadores y River deberá conformarse con disputar la Sudamericana. Una canción Xeneize dice "La Copa Libertadores es mi obsesión, tenés que dejar el alma y el corazón", un mensaje que parece haberse hecho carne para los dirigentes y algunos jugadores, que sueñan con "levantar la séptima" y alcanzar a Independiente, el eterno rey de copas, como el máximo ganador del trofeo continental.
Juan Román Riquelme, por ejemplo, sabe que una llave que destrabaría su continuidad como presidente sería ganar la Copa. Leandro Paredes, actual estrella del plantel y campeón del mundo en Qatar, entiende que para él representaría entrar para siempre en la historia grande del club. Por eso entre los dos le están comiendo la cabeza a Paulo Dybala para que acepte la invitación y se venga con su calidad, su destreza, su habilidad y su capacidad para hacer goles a ayudar en busca de ese objetivo tan importante.
Mirá También

Yanina Latorre expuso el drama amoroso de Araceli González con Adrián Suar y Fabián Mazzei
Además del convite deportivo (lo económico no es tan importante ya que Dybala hace más de una década que está "ganando fortunas" en Europa, por lo que ya está "forrado en guita") el cordobés tiene otro motivo importante para venir al cuadro de Brandsen 805: su papá, el que lo acompañó siempre cuando era un pibito que empezaba a jugar en las inferiores de Instituto, el que lo alentó desde chiquito a que jugara a la pelota, era fanático de Boca y su sueño era verlo con la camiseta azul y oro.
LA SUPER ESTRELLA QUE DEJARIA TODO PARA VENIR A JUGAR EN BOCA AUNQUE SU MUJER NO QUIERE
En eso anda, cuentan, Paredes y Riquelme. Tratando de convercer a Dybala para que se decida a largar todo en Europa y se venga a calzarse la misma camiseta que alguna vez se puso "un tal Diego Armando Maradona". La 10 de Boca. Y algo están logrando, eh: ayer mismo la prensa italiana confirmó que "La Joya" no renovará contrato con la Roma, su actual club, y que en poco tiempo más deberá buscarse equipo para seguir jugando al fútbol. Y todos los caminos de Paulo no llevan a la ciudad de Rómulo y Remo, el Coliseo o la Fontana Di Trevi, sino al sur profundo de la ciudad de Buenos Aires. El sitio "Doble Amarilla", de contactos muy aceitados con la AFA, asegura que el pase está muy muy muuuuuuuy cerca de hacerse.
Pero -porque siempre hay un pero- el sueño de Dybala, de Paredes y de Riquelme enfrenta un contratiempo. Y es la negativa de Oriana Sabatini, esposa del futbolista, a que se calce la camiseta de Boca. Ella y su familia son "muy de River" (justo!!!!) y no quieren saber nada con tener "al mundo Boca" en su casa. Y ya se sabe que Oriana -mucho más ahora que está embarazada- es la que lleva "los pantalones" en esa pareja, así que su palabra (más que su palabra, su negativa) puede resultar determinante. Otro tema son las recurrentes lesiones que viene sufriendo Dybala, algo que les hace "un poco de ruido" a los simpatizantes auriazules. En fin, quizás para las fiestas de fin de año esté todo cocinado. Y puedan levantar la copa para festejar. Una copa que no será la Libertadores pero puede ser un buen presagio.

