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Alejandro Gibeli, el argentino de La casa de las flores: “No estoy de novio por…”

La segunda temporada de La casa de las flores no contó con la participación de Verónica Castro, indiscutida reina del primer año de la serie, pero junto con esa frustración trajo una buena noticia para sus seguidores locales: un ascendente actor argentino formó parte de su elenco.

Alejandro Gibeli encontró en el extranjero lo que no terminó de lograr aquí, y fuera de nuestro país conquista mercados y posiciones. Ahora también quiere ganar terreno acá, donde están sus grandes amores: su familia, sus amigos, y Huracán. Sí, el club de Parque Patricios, del que es hincha fanático, como declara en la entrevista y como dice su cuenta de Twitter.

“Cuando era chico –recuerda Gibeli, dueño de un rostro inmensamente bonito y un físico que puede ser la envidia de los campeones de CrossFit– no tenía pensado actuar. Hasta los 19 jugué en Huracán, y después Agustín Cejas me llevó a Racing. Tenía que firmar contrato porque entrenaba en la reserva. Pero me dijeron que la prioridad la tenían otros y me mandaron a El Porvenir. Largué el fútbol y seguí estudiando diseño gráfico. Estaba de novio, una amiga de mi novia trabajaba en una agencia de modelos y me pasó el contacto de una agencia de modelos. Después me fui a Italia, y cuando volví hice el casting para Rebelde Way, que fue mi primer trabajo actoral”, arranca el barbado, que en ningún momento pierde ni la sonrisa ni la simpatía.

“Esto de La casa de las flores es lo de más trascendencia que hice. Había sonado con hacer algo para Netflix y se me dio. Ahora voy a estar en la tercera temporada también”, destaca con orgullo.

Humilde, se ataja cuando se le pregunta por su éxito más allá de las fronteras. “Bueno, no sé si decir que triunfo en el exterior. Pero sí que afuera se me abrieron puertas que acá no se abrían. Siento que todo lo que me preparé no fue en vano. Me hace sentir valorado”, respondió.

Además, aceptó que “tuve conflicto con lo de ser un galán. Un prejuicio, claro. En un momento me peleé conmigo mismo y hasta lo tuve que tratar en terapia. Después comprendí que la imagen influye y que me ayudó, y que todo lo fui logrando por mi cualidad como actor. Hoy no hay feo o lindo. Antes sí, pero ahora es todo más ambiguo”.

El modelo se puso serio cuando contó lo que cuesta encontrar laburo como actor en la Argentina: “Afuera, lo que está bueno es que todos hacen casting. Acá es todo más a dedo: ‘Este trabajó con nosotros y lo llamamos de nuevo’. Se arma una ronda de gente y están siempre los mismos. Si estás en la ronda trabajás, y si no estás se hace difícil entrar. Afuera todos hacen castings, para los protagónicos o para los papeles secundarios. Acá hay cosas que no tienen explicación”.

¿Quiénes son sus referentes? “Justo estuve viendo El irlandés y te nombro a los tres: Pacino, De Niro y Joe Pesci. De los de antes, Marlon Brando. Y de la nueva camada, DiCaprio, que me fascina y lo admiro. Daniel Day-Lewis es otro fenómeno, y el que me impactó en Joker fue Joaquin Phoenix. Igual los admiro, pero yo no copio a nadie. Quiero hacer lo mío”, contestó.

Con respecto a su físico, admitió: “Me cuido, sí, me cuido bastante. Amo el deporte y me la paso mirando canales de deportes. No veo otra cosa. Soy fanático de Huracán, es lo que más extraño cuando estoy afuera, ir a la cancha a verlo. Entreno 4 o 5 veces por semana, más que sacrificio es un cable a tierra. Me cuido la piel. Voy a la dermatóloga, me hago tratamientos estéticos, como radiofrecuencia. No tengo vergüenza en decirlo porque hoy todos nos tenemos que cuidar. Decir ‘el macho no usa cremas’ ya quedó viejo. Todos nos tenemos que cuidar. Es por salud y también por mi trabajo. No tengo obsesión con nada, no me privo de comer una pizza, de hecho es mi comida preferida, o como un helado, o de tomar alcohol, pero me cuido”.

Alejandro no está de novio, pero se anima a hablar de mujeres. “Viví cuatro meses en Italia y la mujer italiana me gusta, me atrae, me gusta el idioma, es muy sensual. La mujer argentina es la que más se cuida en el mundo. La que mejor se viste, la que más se arregla. Lindas chicas hay en todos lados. Me gusta la mujer sensual, femenina y natural. Si no tiene cirugías, mejor. Y también si se maquilla poco. La chica de lolas gigantes no me llama tanto. Las prefiero inquietas, curiosas, desestructuradas, lectora, preparada, que pueda hablarme de política, de deportes o de cualquier cosa. Y que sea divertida, como lo soy yo. Me cuesta estar de novio. Nunca fui muy noviero, de hecho tuve una sola novia. Estuve viajando mucho, y también hay una cuestión de egoísmo por la que estoy solo, y no sufro la soledad. Si estoy con alguien quiero que seamos un complemento. Y que cada uno pueda respetar el espacio del otro para no asfixiarnos”.

FOTOS: DIEGO OMAR

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