Bad Bunny terminó su residencia en Puerto Rico en medio de un clima de tensión. Durante sus shows en el Coliseo José Miguel Agrelot de San Juan, surgió una amenaza de muerte que obligó a reforzar la seguridad y a pedir intervención federal. El episodio salió a la luz por las declaraciones del periodista Jay Fonseca.
Según el comunicador, la alerta se originó en redes sociales. “Había una credible death threat, o sea, la alerta era mayor porque había un sujeto en redes sociales escribiendo que iba a matar a Bad Bunny”. Esa situación encendió alarmas y movilizó a distintas agencias, entre ellas el FBI.
La residencia del artista fue un éxito de convocatoria, con más de 30 presentaciones, pero también estuvo marcada por la preocupación de las autoridades. Fonseca afirmó que el sospechoso incluso podía estar armado, lo que elevó aún más las precauciones.
A pesar de la tensión, el cantante nunca interrumpió sus espectáculos. El último concierto se realizó el 20 de septiembre con presencia de agentes federales en las inmediaciones. Bad Bunny no se refirió públicamente a lo sucedido, aunque en otras ocasiones expresó que la seguridad de sus fans es una prioridad absoluta.
LA DECISIÓN QUE TOMÓ BAD BUNNY
El episodio se sumó a la polémica reciente sobre su decisión de excluir a Estados Unidos de su gira. “Pero estaba el problema de que, joder, el puto ICE podría estar fuera (de mi concierto). Y es algo de lo que hablamos y que nos preocupaba mucho”, explicó en entrevista con la revista i.D.
Hasta el momento, no se informó si hubo arrestos vinculados a la amenaza. Un funcionario del FBI remitió a la prensa a la Oficina del Fiscal de Estados Unidos en Puerto Rico, que no emitió comentarios. Con todo, Bad Bunny cerró su residencia sin suspensiones y confirmó que ahora se prepara para iniciar su gira mundial Debí Tirar Más Fotos.


