Tras cumplir 44 años y luego de atravesar uno de los períodos más delicados de su vida, Kate Middleton parece decidida a iniciar una nueva etapa. Lejos de los excesos, los grandes equipos y las estructuras tradicionales de la realeza, la Princesa de Gales tomó una decisión que no pasó desapercibida en el Palacio: renunciar a tener estilista personal.
El cambio se da tras la salida de Natasha Archer, su asistente personal y estilista durante más de 15 años. Archer, una figura clave detrás del llamado “efecto Kate”, dejó su cargo en el verano de 2025 para emprender su propio camino profesional en el mundo del lujo. Desde entonces, y pese al tiempo transcurrido, Kate no habría buscado reemplazo.
Según reveló la revista People, la esposa del príncipe Guillermo no tiene intenciones de incorporar a otra persona para ocupar ese rol. Una decisión que rompe con una tradición histórica dentro de la monarquía británica y que incluso ni la reina Isabel II se permitió: la monarca contó con la asistencia de Angela Kelly durante casi tres décadas.
La decisión de Kate no sería casual. En los últimos meses, la Princesa habló públicamente sobre el impacto que tuvo la naturaleza en su proceso de sanación, luego de enfrentar problemas de salud que la obligaron a bajar el perfil y alejarse de la exposición constante.
“Hay mucho más que aprender de la naturaleza para crear un mundo más feliz y más sano”, escribió en una reflexión que muchos interpretaron como el manifiesto de una nueva forma de vivir su rol real. “Tiene tanta confianza en sí misma que sabe perfectamente qué le queda bien y qué no”, señalaron desde su entorno.
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Además, aseguran que Kate disfruta investigar marcas, comprar en línea y elegir prendas con significado. Algo que siempre se reflejó en sus apariciones públicas, donde cada look suele tener un mensaje, un guiño cultural o un homenaje, ya sea a la princesa Diana, a la reina Isabel o al evento en cuestión.
Por ahora, su estilo no parece haber sufrido cambios drásticos: trajes sastre, abrigos estructurados, líneas sobrias y una elegancia clásica siguen siendo su sello. Sin embargo, dentro del mundo royal, la ausencia de una estilista oficial despierta interrogantes y abre la puerta a especulaciones sobre una transformación más profunda.


