Un nuevo episodio de extrema tensión sacude a la monarquía neerlandesa y vuelve a poner en el centro de la escena a la familia de Máxima Zorreguieta. En las últimas horas, se conocieron detalles escalofriantes sobre la detención de un hombre que, según la Fiscalía, habría estado planeando un ataque contra las princesas Amalia y Alexia, hijas del rey Guillermo Alejandro.
El caso, que generó conmoción en Países Bajos y repercute en toda Europa, comenzó en febrero con un procedimiento policial que parecía rutinario. Sin embargo, todo cambió cuando los agentes interceptaron al sospechoso —un hombre de 33 años— en una zona cercana al Parlamento, en La Haya.
Lo que encontraron en su poder encendió todas las alarmas: llevaba dos hachas con inscripciones sumamente perturbadoras. Una de ellas tenía grabado el nombre de la princesa Alexia, mientras que la otra incluía referencias como “Mossad” y “Sieg Heil”, una expresión vinculada al nazismo.
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Pero el hallazgo más inquietante llegó después. Entre sus pertenencias, los investigadores encontraron un documento manuscrito en el que figuraban los nombres de ambas princesas junto a la palabra “bloedbad”, que en neerlandés significa “baño de sangre”.
EL MACABRO PLAN PARA ATACAR A LAS HIJAS DE MÁXIMA ZORREGUIETA Y GUILLERMO ALEJANDRO:
Para las autoridades, el conjunto de estos elementos no deja demasiado margen a dudas. Todo apunta a un posible plan de ataque dirigido específicamente a las hijas de la reina Máxima y el rey Guillermo Alejandro. Aun así, los investigadores buscan determinar las motivaciones del sospechoso y si actuaba solo o formaba parte de algo más amplio.
Este lunes 4 de mayo, el acusado enfrenta su primera audiencia judicial en La Haya, donde comenzarán a esclarecerse los detalles de una trama que ya es considerada una de las más delicadas de los últimos años para la Casa Real.
El caso no solo generó preocupación institucional, sino que también reavivó un debate que ya venía creciendo en la sociedad neerlandesa: la seguridad de la princesa Amalia, heredera al trono. No es la primera vez que su vida se ve alterada por amenazas.
En 2022, la joven tuvo que abandonar su residencia estudiantil en Ámsterdam debido a riesgos vinculados al crimen organizado. En ese momento, tanto el rey como la reina reconocieron públicamente el impacto de la situación y las dificultades de llevar una vida normal bajo ese nivel de exposición.
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Incluso, Amalia encontró refugio temporal en Madrid, en un intento por continuar sus estudios lejos del foco mediático y bajo estrictas medidas de seguridad. A lo largo de los años, también se registraron otros episodios alarmantes, como el accionar de un exmilitar obsesionado con la princesa, que llegó a enviar mensajes intimidatorios a su entorno.
Ahora, este nuevo caso vuelve a poner a la familia real en estado de alerta máxima. Mientras la Justicia avanza, el país sigue de cerca una investigación que, por su gravedad, podría marcar un antes y un después en las políticas de seguridad de la monarquía neerlandesa.



