Flavia Palmiero: “En Miami lo que más disfruto es caminar, andar en bicicleta y…” – Revista Paparazzi

Flavia Palmiero: “En Miami lo que más disfruto es caminar, andar en bicicleta y…”

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Quizás los suizos sean los únicos que tengan una respuesta. Al fin y al cabo son ellos, según lo que cuentan las tradiciones y la historia, los mejores del mundo en la industria de la relojería. ¿O no se dijo toda la vida “es un relojito suizo” para dar a entender que una persona, un grupo de trabajo, un equipo de fútbol o una maquinaria cualquiera funcionan con precisión, justeza y eficacia absolutas? Habría que mandar cartas a Ginebra, a Lucerna, a Berna o a Zurich, entonces, para ver si son ellos los que pueden responder por qué el reloj biológico de Flavia Palmiero parece haberse detenido.

La actriz y, en algún momento de su vida, conductora de televisión tiene 53 años, pero un simple repaso por sus fotos veraniegas muestran a una mujer que parece una treintañera. Y eso como mucho: esbelta, elegante, distinguida, bella, escultural, es como si le hubiera ganado por goleada al paso del tiempo. Sin exageraciones. Cuidado: la tecnología de última moda puede venir de los Alpes, pero el tic tac de ese corazón y esa clase para ir y venir y deslumbrar y asombrar son nuestros, argentinos. Tan celestes y blancos como la chacarera, el dulce de leche, el colectivo, la inflación por las nubes y el sueldo que jamás alcanza.

Flavia empezó 2020 tomándose unas largas vacaciones, y lo primero que llamó la atención fue su estado físico impecable. No hubo dudas, al menos para ella, en cuanto a las pilchas que se tiraría encima para pisar la arena de los distintos destinos que visitó: únicamente bikini. Nada más ni nada menos. Obviamente, algún calzado y accesorios, como pañuelos por si refrescaba o sombreros para guarecerse si el sol se ponía bravito. Pero siempre bikini, a estas alturas la mejor amiga de un cuerpazo como ese.


Flavia no fue sola. Pasó sus días de descanso y placer en compañía del hombre que se convirtió en su complemento desde hace un tiempo y con el que se la ve, siempre, plena, feliz y dichosa, el productor cinematográfico Luis Scalella. Al cabo de tanto tiempo de relación, la única diferencia que parece existir entre ellos es su simpatía futbolera. El es un fanático sin remedio de River, y ella una hincha venenosa de Boca, simpatía que empezó a desarrollar cuando transcurrió toda su infancia y toda su adolescencia en las coloridas y bonitas calles de Barracas, muy cerca de la Bombonera.

En ese barrio del sur de la ciudad vivió hasta que la fama golpeó a su puerta y se la llevó rumbo a otros destinos más chics pero menos afectuosos, seguramente.

Cada tanto vuelve, pero de vez en cuando también viaja con rumbos diferentes y más lejanos. Ahora, por ejemplo, se fue a Miami, donde ella y su pareja se vieron con otra gente y aprovecharon para desarrollar un sinfín de actividades que tuvieron que ver con la cultura (algo que los une a los dos) y con la plena diversión, tanto en la playa como en el mar, algo que también los apasiona a ambos.

“El mar es ese lugar en el mundo que nos hace bien. El color azul en todas sus gamas es indescriptible. Lo que más me gusta cuando estoy de vacaciones es caminar, andar en bici y conectarme con el mar”, escribió Flavia con el guiño cómplice de Scalella. Habrá que ver si los suizos resuelven, nomás, el intríngulis del comienzo.

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