Desde Macaulay Culkin (Mi pobre angelito) a Edward Furlong (aquel jovencito de Terminator 2), pasando por Lindsay Lohan (Juego de gemelas), por citar solo algunos ejemplos, sobran los casos de estrellas infantiles o adolescentes de Hollywood que no supieron enfrentar el lado oscuro del éxito precoz. Se empantanaron en las adicciones, los excesos y las malas decisiones. Aunque algunos más, otros menos, supieron sobreponerse.
Tylor Chase no corrió la misma suerte. Tenía apenas 15 años cuando alcanzó la fama como Martin Qwerly en Manual de supervivencia escolar de Ned, de la señal Nickelodeon. El suceso le duró tres temporadas, entre 2004 y 2007. Hoy, casi dos décadas después, vive en las calles de Riverside, California. Y luce irreconocible.
Aun escondido detrás de su barba descuidada, el pelo desordenado, las ropas sucias y en harapos (con una mano se sostenía el pantalón para que no se le cayera), una mujer lo reconoció al verlo mendigar y revolver la basura. Entabló un breve diálogo, le tomó unas imágenes, y a partir de entonces, el presente marginal del actor -que tanto dista de aquellas épocas de gloria- se terminó viralizando.
Trismente, poco queda en este Chase de 36 años de aquel brillo del Tylor de 15. Apenas la amabilidad en el trato y una sonrisa -todavía- encantadora.

CÓMO TYLER CHASE TERMINÓ EN SITUACIÓN DE CALLE LUEGO DE SER UNA ESTRELLA DE HOLLYWOOD
De acuerdo a lo que pudo reconstruir el Daily Mail, Tylor -oriundo de Arizona- encontró el ocaso poco después del final del ciclo de Nickelodeon. Intentó permanecer con algunos papeles menores, pero la industria -que antes lo mimaba- le dio la espalda.
Se mudó entonces con su padre a Giorgia. En 2014, con la preococidad que había mostrado con la actuación, probó suerte subiendo videos propios a YouTube. Se filmaba recitando los poemas de su propia autoría. “Soy una hoja en una cuneta en movimiento, con el destino inevitable de terminar en un desagüe”, decía uno de sus versos. Quizás el joven Tylor ya conocía su destino de desamparo.
El esbozo de youtuber no prosperó, al igual que sus ganas de ser escritor: publicó dos novelas de fantasía que lejos estuvieron lograr un buen número en sus ventas. En 2021 interrumpió las publicaciones en su canal. También dejó la escritura. Y así, Chase se sumergió cada vez más en la instrascendencia absoluta. Comenzó a tener problemas con la policía: registra 12 hechos delictivos desde 2023, la mayoría por hurto y consumo de sustancias.
La autoridades aseguran que le ofrecieron a Tylor un refugio, hasta que consiguiera dónde vivir. También distintos tratamiento contra las adicciones, y hasta asistencia con especialistas en salud mental. Sin embargo, rechazó cualquier posible ayuda.
Incluso, Chase aseguró que no está en situación de calle, aunque la realidad lo desmiente por completo. "Tengo amigos y familia. Me quedo por aquí porque mi madre está cerca”, le dijo al Daily Mail. Además, asegura que solo consume medicamentos recetados por un psiquiatra, aun cuando sostiene que no tiene un diagnóstico claro.
A menudo, la única enfermedad es la fama. Y las secuelas son muy delicadas.


