Meghan Markle vuelve a instalarse en el centro de la escena, pero esta vez lejos de la realeza británica y mucho más cerca del mundo empresarial. A más de cinco años de su salida definitiva de la corona, la duquesa de Sussex logró reinventarse y construir un negocio propio que avanza sin estridencias, pero con una estrategia clara y ambiciosa.
Radicada en Estados Unidos junto al príncipe Harry, Meghan dejó atrás los protocolos y las obligaciones institucionales para enfocarse en proyectos que reflejan su estilo de vida y sus intereses personales. Así nació As Ever, la marca que lanzó en 2024 y que hoy se consolida como una de las apuestas más sólidas de su nueva etapa.
El emprendimiento se presenta como una propuesta ligada al bienestar, lo artesanal y el disfrute consciente, con una estética cuidada. Lejos de ser solo una marca de lifestyle, As Ever funciona como una extensión de la identidad de Meghan, quien supo capitalizar su nombre sin depender de la exposición mediática permanente.
En las últimas semanas, salió a la luz un aspecto del negocio que hasta ahora se había mantenido en un perfil bajo: su desembarco en el mundo enogastronómico. La marca lanzó su propia línea de vinos —un rosado y un blanco— que fue presentada oficialmente a través de las redes sociales del perfil comercial de la duquesa. Según trascendió, la recepción fue positiva tanto entre los consumidores como entre críticos especializados.

Lejos de tratarse de una movida improvisada, esta incursión tiene un fuerte anclaje personal. Durante su juventud, Meghan mantuvo activo The Tig, un blog lifestyle que tomaba su nombre del vino italiano Tignanello, uno de sus favoritos. Aquella pasión por la gastronomía, los viajes y el disfrute simple hoy reaparece resignificada en este nuevo proyecto empresarial.
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Desde la cuenta oficial de la marca, el mensaje fue claro y directo al corazón del consumidor: “Salud por los últimos sorbos del verano. Llena tu vaso con el vertido favorito de nuestro fundador, disponible por tiempo limitado”. Una frase que refuerza la idea de exclusividad, cercanía y experiencia emocional, pilares centrales del negocio.
Mientras tanto, Meghan Markle y el príncipe Harry continúan construyendo una vida alejada de las obligaciones reales, enfocada en la libertad creativa y el desarrollo de proyectos propios. Sin títulos ni reglas que condicionen sus decisiones, la exactriz parece haber encontrado en el mundo empresarial un espacio donde expresarse con autenticidad.



