Bad Bunny enfrentó un duro revés judicial luego de que Román Carrasco Delgado, un hombre de 84 años, lo demandara por una suma millonaria. El puertorriqueño aseguró que su casa, ubicada en Humacao, fue utilizada sin su consentimiento real como parte de la escenografía en conciertos y promociones: “No tenía conocimiento detallado de la forma y manera en que se utilizaría la Casita”.
El conflicto comenzó cuando la vivienda color salmón de Carrasco apareció en el cortometraje Debí Tirar Más Fotos, vinculado al último álbum. El inmueble también fue replicado para más de treinta shows en Puerto Rico, donde se convirtió en un espacio central: “La Casita ha sido objeto de decenas o cientos de publicaciones en redes sociales y ventas de productos que presentan su propiedad, de las cuales generalmente no obtiene ningún beneficio”.
Carrasco explicó que solo recibió dos cheques por un total de 5,200 dólares, cifra que consideró irrisoria frente a la magnitud del negocio. El video en el que su casa fue protagonista acumuló más de 22 millones de reproducciones. Además de reclamar al menos un millón de dólares por daños, exigió cinco millones más por enriquecimiento ilícito. La demanda también apuntó contra Rimas Entertainment LLC, Move Concerts PR INC y A1 Productions LLC.
El hombre, viudo y desempleado, declaró que no sabía leer ni escribir, pero sí podía firmar. Según su versión, lo hicieron colocar su firma en la pantalla de un celular sin mostrarle un contrato real: “Le pidieron que firmara y luego habrían transferido digitalmente la firma mencionada a dos contratos distintos, los cuales nunca fueron entregados a Carrasco”.
EL PEDIDO DEL HOMBRE QUE DEMANDÓ A BAD BUNNY
La producción original se grabó entre noviembre y diciembre de 2024, luego de que el equipo remodelara la vivienda. Sin embargo, el material recogido, como fotografías y medidas de la estructura, fue utilizado para reproducir el escenario de los conciertos.
Pese a la magnitud del reclamo, el hombre aclaró sus intenciones: “No desea hacerle daño a Bad Bunny ni a las otras personas y empresas que incluye en la demanda por, al menos, seis millones de dólares”. Con su testimonio, buscó dejar en claro que el objetivo de la demanda fue únicamente recuperar lo que consideró como suyo y defender su derecho a la tranquilidad.




