Desde noviembre de 2013, cuando falleció Ricardo Fort, sus hijos, Marta y Felipe quedaron a resguardo de Gustavo Martínez. Desde entonces se sabe poco y nada de los chicos. Sin embargo, a medida que ingresan a la adolescencia, empiezan a asomar y mostrarse tal cual son. Con los genes a flor de piel, parecen seguir los pasos del empresario.
Martita es muy famosa en redes sociales y allí encontró su mundo a través de Sarahah, la App que la llevó a más allá, a convertirse en toda una ídola del mundo teen. Allí contesta todo tipo de preguntas, no se guarda nada y tiene un ida y vuelta con sus seguidores que la muestran transparente. No solo esto, también se puede observar su transformación física.
La joven, ya de 13 años, se topó con un seguidor y, lejos de cruzarse, de recurrir a los insultos, apostó por responderle con altura. Esta persona le dijo que la seguía viendo gorda y ella fue categórica. “Bajé 17 kilos. No me jodas. No sé qué es ser gorda para vos, pero yo estoy bien conmigo misma”.
A continuación le preguntaron como hizo para adelgazar y contó que hizo dieta, pero sobre todo, fue gracias a la gimnasia. Los cambios no se ven solo en su físico, sino que también se hizo su primer tatuaje. En el tobillo derecho se hizo huellas de perros. También explicó el significado: “Tiene un significado tremendo, me lo quería hacer desde los cuatro años. Es muy importante para mi. Yo amo los animales. El amor que mi papá tenía por ellos también me acompaña en este dibujo”.
La nena, que desea dedicarse al mundo empresarial como su padre, planea el día de mañana hacer una campaña a favor de los animales. Su idea es tener un refugio para cuidar animales de la calle y luego darlos en adopción.


Martita va por la fama de si papá.

La niña es fana de rock.

Y de los perritos.

¡Qué boquita!