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Zaira Nara abrió el placard de su casa: “Mi debilidad son los zapatos”

La modelo mostró las prendas favoritas de su closet y no nos queda otra que tenerle envidia.

¿Hay algo más asombroso que el clóset de una mujer? Probablemente no. Y si de una modelo se trata, muchísimo menos. Esta vez, quien abrió las puertas de su mundo fashion fue Zaira Nara (31).

Con una onda bien opuesta a la de su hermana Wanda, la menor de las Nara siempre luce elegante, pero relajada. Nunca muestra demás y hasta ostenta una clase más gaucho chic, en consonancia con su pareja, Jakob von Plessen.

“Tengo un estilo muy definido. Me gusta que la exposición en tele pueda reflejar mi estilo”, dijo la modelo y conductora. “La ropa que usás te representa”, afirmó. Y después relató qué elige a la hora de comprar. “Soy de comprar  mucho neutro”, comentó.

“Siempre compro remeras grises, blancas y negras”, reveló. “Si fuera por mi estaría todos los días con jean, campera de cuerpo y zapatos. Para mí el infaltable es el jean”, detalló. “Mi debilidad son los zapatos. Tengo unos stiletos que me regaló mi hermana, que los amo y no pasan de moda”, explicó. “Soy apegada de ciertas prendas, hay cosas que las guardo”, detalló después.

ZAIRA, EN SU CASA. BIEN FASHION Y A PUNTO DE DORMIR.

Su clóset, impecable, alberga sus equipos fashion de modo muy ordenado, en su casona de Nordelta. Y si de accesorios se trata hay uno que para ella está en el top ten. “Me gustan los sombreros”, reveló. Pero este otoño, Zaira responde al último grito de la moda, aunque la cuarentena obliga a permanecer en casa ella, instalada en el Sur Argentino, se viste de pies a cabeza y el color elegido está dentro de la paleta de los tonos tierra, en que el canela es protagonista.

Y cuando tiene que responder sobre el estilo que la define, ella no lo duda. “Desde que soy mamá me define ser mamá. Me define ser fresca, ser sincera, natural”, dijo sin dudar la mamá de Malaika y Viggo Silvestre (ahora todos están en el sur, en San Martín de los Andes donde se los puede ver paseando por el bosque) respondiendo con un seco: “Está bien, te respeto”.

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