Con la felicidad propia de una nena de 6 años que quiere disfrutar del recreo para jugar, para correr, para ser niña, Luna Miqueo salió entusiasmada al patio de la Escuela N° 117 Islas Malvinas, en Rosario. En un momento tropezó y se golpeó la cabeza contra un banco de cemento. Las maestras, que aseguran que se cayó al pisarse los cordones de las zapatullas, la llevaron a oficina de la director y llamaron a su familia. El papá llegó enseguida y la llevó de urgencia al hospital. Sucedió el viernes 24 de abril. Dos días después Luna murió.
El párrafo anterior no tiene ningún sentido. Lo que le sucedió a Luna es tan absurdo como doloroso. Y a Miguel Miqueo, su padre, le suceden ambas cosas: está sumergido en el dolor más profundo, pero además, no cree en la explicación que le dan la autoridades del establecimiento: "Dicen que se pisó los cordones, pero cuando yo la levanté a mi hija del piso de la Dirección tenía las zapatillas atadas tal cual yo se lo hice cuando salió de mi casa".
Mirá También

El escándalo amoroso de Cristina Pérez y Luis Petri que puso en jaque su relación: "Le mete los cuernos"
Miguel también pone énfasis en cómo vio a Luna. “Me encontré a mi hija tirada en el piso, toda ensangrentada, de costado. Con el camillero la sacamos y la llevamos al hospital Vilela —describió—. Te da impotencia que mientan y le echen la culpa a la nena . Tampoco queremos culpar a ninguna criatura, pero da impotencia que digan que mi hija tropezó por los cordones”.

LA DESPEDIDA DEL PAPÁ DE LA NENA DE 6 AÑOS QUE MURIÓ EN EL RECREO
Miguel tiene su cuenta de Facebook repleta de fotos de Luna y de su esposa. En estas horas volvió a postear una imagen en la que sotiene a su hija de bebé. No escribió palabra alguna: prefirió que se escuche una canción de Silvio Rodríguez y Milo J. "Pasará la vida y no volverás, yo no veo tu cara en el ataúd, veo a un ser de luz desaparecer", cantan los músicos, en Luciérnagas.

El caso conmueve a Rosario. En un principio parecía ser una fatalidad —la insólita consecuencia de que una nena se pisara los cordones—, pero con el testimonio del papá de Luna todo cambió. La Justicia busca reconstruir con precisión cómo fue la secuencia: la diferencia entre la versión oficial y el planteo de la familia —quienes decidieron donar los órganos de la niña— generó un clima de tensión y conmoción en la comunidad educativa.
Cómo fue exactamente la caída y si Luna, al igual que el resto de sus compañeros, estaba bajo la supervisión adecuada al momento del accidente son dos puntos cruciales para dilucidar qué ocurrió. También determinar si el espacio donde jugaban los alumnos cumplía con las condiciones de seguridad necesarias.

