La infidelidad es uno de los temas más complejos dentro de las relaciones de pareja. Aunque muchas personas buscan identificar un “perfil infiel”, lo cierto es que la psicología coincide en algo clave: no existe un único tipo de persona que engaña.
Sin embargo, distintos estudios y especialistas han detectado ciertos rasgos psicológicos que aparecen con mayor frecuencia en quienes cometen infidelidad. Se trata de tendencias, no de reglas absolutas, pero pueden ayudar a entender mejor este comportamiento.
Uno de los factores más mencionados es la baja autoestima, ya que algunas personas buscan validación externa constante para sentirse valoradas.
También aparece la búsqueda de novedad o excitación, un rasgo de personalidad vinculado a la necesidad de estímulos nuevos y a la impulsividad en la toma de decisiones.
En paralelo, ciertos estudios relacionan la infidelidad con rasgos de personalidad como el narcisismo o la falta de empatía, incluidos dentro de lo que en psicología se conoce como “tríada oscura”.
A esto se suma la dificultad para sostener vínculos emocionales profundos o resolver conflictos dentro de la pareja, lo que puede llevar a buscar satisfacción fuera de la relación.
Los rasgos más frecuentes en personas infieles, según expertos
Si bien cada caso es único, la psicología señala algunos patrones que suelen repetirse:
- Baja autoestima y necesidad constante de validación
- Búsqueda de novedad, adrenalina o experiencias nuevas
- Tendencia a la impulsividad en decisiones emocionales
- Dificultad para la intimidad o el compromiso profundo
- Rasgos de narcisismo o baja empatía hacia la pareja
- Insatisfacción emocional dentro de la relación
- Problemas para comunicar conflictos o necesidades
En definitiva, la infidelidad no depende de un solo factor, sino de una combinación de variables personales, emocionales y contextuales. Por eso, los especialistas recomiendan evitar generalizaciones y analizar cada situación de forma particular.
Aun así, conocer estos rasgos puede ser útil para comprender mejor las dinámicas de pareja y detectar señales que, en ciertos casos, podrían anticipar conflictos.


