La comunicación entre Adrián Suar y Araceli González terminó de una manera tan inesperada como divertida, con Toto Kirzner en el incómodo pero inevitable papel de intermediario. El particular encuentro telefónico se produjo durante la visita del productor a OLGA, mientras su hijo se encontraba al frente de Sería Increíble, y dejó varias escenas que expusieron la singular dinámica entre sus padres.
El primer indicio de que la conversación podía tomar un rumbo imprevisible lo dio el propio Suar antes de que Araceli atendiera. Conociendo el carácter de su expareja, decidió poner sobre aviso a Toto y anticiparle lo que podía suceder del otro lado de la línea: "Ojo con lo que va a decir, porque tu mamá puede decir cualquier cosa", lanzó entre risas.
Y algo de razón tenía. Cuando finalmente González tomó la llamada, explicó que había recibido el contacto sin saber quién estaba intentando comunicarse con ella y que la situación incluso le había generado cierto temor. "Chicos, me asusté mucho, me pegó un cagazo, me llamó una chica, Mariana. Después veo a Toto y digo, ¿qué pasó?", relató la actriz, reconstruyendo el desconcierto que tuvo antes de descubrir quién estaba detrás del llamado.
Pero el momento más llamativo llegó cuando Suar finalmente pudo saludarla. La respuesta de Araceli fue tan breve que el productor no tardó en remarcarlo al aire: "Hola, Adrián", dijo ella. La escueta contestación provocó la reacción inmediata de Suar, que la calificó simplemente como "seca", mientras Toto intentaba encontrarle una explicación a la actitud de su madre y señalaba que estaba "dormida".
ADRIÁN SUAR SE TOPÓ CON UNA ACTITUD FRÍA DE ARACELI GONZÁLEZ
Aun así, hubo tiempo para recuperar un recuerdo compartido de la época en la que Suar y González eran pareja. El productor quiso comprobar si ambos habían asistido juntos a clases de cocina, aunque Araceli, lejos de confirmar inmediatamente la anécdota, mostró que necesitaba algunas pistas para reconstruirla: "Yo no me acuerdo. ¡Dame data!".
La memoria finalmente apareció y la actriz logró ubicar aquel episodio con precisión. "Ah, fuimos al ABC del Gato Dumas. Nos hacían hacer la entrada, la comida principal, el postre y tomábamos vino mientras cocinábamos", recordó, aportando detalles de aquellas clases que terminaron convirtiéndose en uno de los momentos más distendidos de la conversación.
La charla continuó con Toto como testigo y mediador de ese intercambio entre sus padres, hasta que surgió incluso la curiosidad por conocer cómo se desenvolvía Suar frente a las hornallas. Sin embargo, la participación de Araceli tuvo una duración mucho más breve de la esperada y la comunicación terminó abruptamente.
"Cortó mamá. Estaba muy dormida", explicó Toto después del inesperado final. Así, lo que había comenzado como un llamado espontáneo terminó dejando una postal tan desopilante como reveladora: Suar dispuesto a conversar, Araceli entre el desconcierto y el cansancio, y Toto intentando administrar en vivo una comunicación entre sus padres que, por momentos, parecía imposible de conducir.

