Nobleza obliga: aquí nos cuesta juzgar a Luciano Castro. A diferencia de lo que sucede en las redes, donde el actor -hasta ayer nomás, el hombre más codiciado de la Argentina- es víctima de memes y bullying 2.0, en Paparazzi comprendemos sus intentos desesperados por reconquistar la simpatía de Griselda Siciliani. Aun cuando cae en la humillación: a fin de cuentas, ¿quién no hizo un acto vergonzoso en ese afán de pelear por amor, todavía más cuando todo está perdido?
El que esté libre de pecado, ¡que ponga el primer pasacalles!
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Lo cierto es que nada le resulta al bueno de Luciano. Luego de su infidelidad con la bailarina danesa Sarah Borrell y ese "¡Hola, guapa!" que ya tiene un lugar en la memoria colectiva, Siciliani no quiere saber nada con una eventual reconciliación. Lo dejó en claro en un contundente mensaje de WhatsApp que le mandó a Pochi de Gossipeame: "(Estoy) sola. Yo estoy separada desde hace varias semanas. Así que ya está", anunció la protagonista de Envidiosa.
Sin embargo, Castro va... Hasta acá. Porque Siciliani se cansó. Y le dio un ultimátum.
EL PEDIDO DESESPERADO DE GRISELDA SICIALINI A LUCIANO CASTRO
A la actriz, que por estos días se enfoca en la filmación en Buenos Aires de su nueva película, no le cayó nada bien encontrar en la puerta de su edificio el meloso pasacalles que puso su ex. Más que molesta, Griselda incluso se comunicó con Luciano ese mismo día, según información del periodista Juan Etchegoyen.
Agobiada con la repercusión mediática que adquirió el engaño amoroso de quien era su pareja, Siciliani llamó a a Castro para pedirle "que por favor no la expusiera más", precisó Etchegoyen. "Según me cuentan desde su círculo cercano, ella siente que necesita, por el bien de su estado emocional, ponerle un cierre a todo esto", amplió el periodista.

En ese llamado al estilo "¿No sabés lo que es basta?", Luciano Castro le habría jurado, palabras más, palabras menos: "Yo no fui". El del pasacalles, claro; porque la infidelidad sí la admitió. No obstante, una frase que figuraba en el cartel -de esas íntimas, casi un código entre ellos dos- probaría que efectivamente el ex Jugate Conmigo fue el autor intelectual de la trillada maniobra en la vía pública.
Y lo dicho: en Paparazzi no juzgamos a Castro. Ya estuvimos ahí. Pero... es hasta acá. Ya sería momento de que Luciano tome nota del ultimátum de Siciliani.

