Juan Román Riquelme volvió a quedar en el centro de una historia que nada tiene que ver con el fútbol y mucho con el mundo del espectáculo. En las últimas horas, distintos testimonios reflotaron un costado poco conocido del presidente de Boca Juniors: versiones de gestos románticos, mensajes prolongados y supuestos vínculos con varias figuras mediáticas, entre ellas angelitas de LAM y, ahora, Julieta Ortega, cuyo nombre empezó a circular con fuerza.
El rumor tomó nuevo impulso a partir de los relatos de Luciana Elbusto y Mónica Farro, quienes aportaron detalles que sorprendieron incluso a los panelistas. En el caso de Elbusto, trascendió que mostró conversaciones extensas y dejó en claro que “Conocer a alguien es otra cosa”.
Sin embargo, el testimonio que más impacto generó fue el de Mónica Farro, quien describió a un Riquelme muy distinto al que suele verse en público. “Pasaba por mi casa, me traía bombones, flores… era muy educado, muy copado, hablábamos mucho”, contó sin rodeos. Según su versión, el ex futbolista estuvo varios meses buscándola, con una constancia que a ella misma le costaba creer: “Yo no creía que era él”.
A partir de estos relatos, volvió a instalarse una versión que circula desde hace tiempo en el ambiente: Riquelme habría tenido vínculos o intentos de acercamiento con al menos cuatro angelitas. Entre risas, silencios incómodos y negativas parciales, los nombres no terminaron de confirmarse, pero las pistas quedaron sobre la mesa.
Periodistas, vedettes y figuras del panelismo aparecen en el radar del rumor. En ese contexto, Julieta Ortega empezó a ser mencionada como una figura clave dentro de esta historia. Según se comentó al aire, habría existido un encuentro cara a cara tiempo atrás, lo que alimentó aún más las especulaciones.
Aunque la actriz fue cauta y confirmó que ese romance no pasó, su nombre quedó inevitablemente asociado a este capítulo inesperado de la vida de Riquelme. Incluso se llegó a bromear con que, sumando testimonios, “se arma un equipo de fútbol 5”, una frase que refleja el clima entre divertido e incrédulo con el que se abordó el tema.
Algunas mujeres negaron cualquier vínculo, otras prefirieron no profundizar y varias eligieron no “meterse en ese quilombo”, dejando el misterio intacto. Lo que más llama la atención es el perfil que describen quienes aseguran haberlo tratado: lejos del dirigente serio y hermético, aparece un Riquelme atento, romántico y perseverante, con gestos clásicos como flores, bombones y largas charlas.



