Dejó su huella, indudablemente. Para bien o para mal. Agustín no transitó por Gran Hermano con un manto insípido, todo lo contrario, generó decenas de polémicas, ya sea por sus comportamientos peculiares, como por su fascinación por “jugar”.
El oriundo de La Plata ganó adeptos, muchísimos, a tal punto que en las pocas ocasiones que cayó en placa siempre se destacó como el menor porcentaje de votación. Una serie de declaraciones polémicas lo perjudicaron y lo eyectaron del reality con un amplio número de sufragios.
Agustín tuvo que afrontar las entrevistas de varios medios para explicar sus dichos respecto a la posesión de material audiovisual de mujeres y la pasó mal, aunque intentó desmentir esa situación quedó en el aire una desconfianza.
Lo cierto es que Frodo experimentó un retorno a la realidad, tras semanas de encierro absoluto, que le laceraron su psiquis con algunos trastornos complicados, que se encargó de enumerar en una entrevista que le brindó a Teleshow, en un tono más tranquilo.
Respecto a lo sufrió en los primeros días afuera de la casa, Agustín narró: “Las tensiones y el manejo de las emociones están mermando, ya más tranqui. “Esos primeros días son muy arriba, no podés dormir, te cuesta, querés ver a todos tus seres queridos”.
Tremendo relato. No lograba conciliar el sueño, una situación compleja, muy adversa para la ansiedad, para el desenvolvimiento de su cuerpo. Aunque el mundial lo ayudó: “Además me agarró la final del Mundial, que ahí liberé un montón de tensiones y ya me relajé muchísimo, más con la copa en casa”.