Aníbal Pachano se confiesa: «Entendí que tenía dos caminos y elegí…» – Revista Paparazzi

Aníbal Pachano se confiesa: "Entendí que tenía dos caminos y elegí..."

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Hombre de pelear y no quedarse quieto ante la adversidad, Aníbal Pachano (63) está en proceso de recuperación. El diagnóstico lo enfrentó a un tumor en el pulmón, con metástasis en el cebero, y hoy hace dos tratamientos nuevos: uno inmunológico y otro por el que le inyectaron un producto para la desinflamación del cerebelo. “Durante el verano tuve varios reconocimientos a mi trabajo. Siempre te alimenta el alma. Y un recibimiento, en la Villa, que pocas veces lo sentí con tanto cariño y respeto. Estoy contento de haber tomado la decisión de no trabajar, descansar, ocuparme de mí y descansar. Estoy haciendo un tratamiento nuevo y para que surta efecto es necesario estar más relajado. Tenía la oferta para hacer Sé infiel sin mirar con quién,pero no estaba como para meterme a doble función y tener una obligación diaria. También tuve una para ir Mar del Plata, con Adriana Salgueiro, pero preferí descansar. Y quiero tomarme el tiempo para ponerme creativo y pensar qué es lo que quiero hacer, si un espectáculo con otros artistas o mío solo. Tengo ganas de volver al escenario una vez recuperado… Me tomé el tiempo de no estar en los medios por un tema de sanidad, y que no se hiciera de esto un descarne y dramatización. Quiero darle esperanza a la gente, no tristeza”, dice Aníbal

–¿Cómo fuiste atravesando todo este proceso? 

–Lo tomé desde un lugar en que no se me generara una obsesión. Sé lo que tengo, empecé a conocer y entender mi cuerpo, qué le sucede y qué atención le tengo que prestar, lo justo y necesario. Y trato de pensar cosas lindas, estar positivo, no enroscarme sino sanarme. La sanación es el primer camino que hay que encontrar para estar, sentirte bien y poder transmitirles a los demás, y en especial a todas las personas portadoras de cáncer, que se puede, que hay que hacer el esfuerzo. Si tu cabeza está programada para hacerlo positivo, te va a hacer cosas lindas, a pesar de que la máquina se tiene que sacar el óxido que tuvo. Lo tomo como que se oxidó la máquina y que hay que retirar esa parte del cuerpo, quedar puro y cambiar la forma de vida. La palabra fundamental en esto es “disfrutar”. 

–¿Lo tomás como un llamado de atención?

–¡Sí! Uno se pone mucha carga en el cuerpo y no te das cuenta de cómo te va afectando. El estrés es un producto complicado de resolver. Cuando estás metido en el medio del bollo, seguís en la vorágine. Hasta que un día el cuerpo te dice stop. Y en ese stop, a veces, suceden estas cosas. Puede ser un cáncer o cualquier tipo de enfermedad. Hay que parar y encontrar el camino. Y creo que en eso estoy, aprendiendo a transitar. 

–¿Esta postura la tomaste desde el día que te dieron el diagnóstico?

–Previo a descomponerme sabía que tenía que frenar. Que había algo que estaba pasando y que yo venía tapando. Y un día, a las 4 de la madrugada, me dije: “Hasta acá llegamos”. Al otro día me descompuse y ahí empezó el proceso de aprender a entender lo que me pasó. Lo primero que dije es que quería saber la verdad, que no quería que se me disfrazara nada. Pregunté qué tengo y en dónde. Me explicaron que era cáncer en pulmón y con metástasis en el cerebro. Lo entendí, me despojé de toda la tristeza, lloré un ratito y pasé a un mundo positivo y divertido. De hacer que la gente lo tomara con buen humor, que no se enojara, que era algo que yo tenía que resolver con mi propio enojo. Evidentemente, en su momento mi cuerpo se enojó y esta fue la manifestación. Las enfermedades son escalones de vida. De la misma manera lo tomé al VIH. Las cosas implican un aprendizaje que uno necesita transitar. Es una manera de aprender a vivir nuevamente. 

–Y en ese aprender a vivir, ¿qué descubriste?

–Soy un luchador de la vida. Más allá de eso, entendí que quedaban dos caminos: mejorar o empeorar. ¡Y elegí mejorarme! Y también es un trabajo de meterte hacia adentro, de hacer un trabajo interno, de ir a mi terapia, de trabajar con la Fundación Salud,que también me ayudó mucho a entender lo que estaba sucediendo con mi cuerpo. Me aferré a la Virgen del Cerro, cuando yo no soy tan religioso. Pero en ese momento lo necesité y me queda pendiente el viaje a Salta para visitarla. A veces uno necesita permitirse que lo cuiden, y en eso estoy. 

–¿Tuviste miedo?

–Le tengo miedo a la muerte, pero desde chiquito. No me gusta la situación, y lo vi en mis viejos. Y sobre todo si sufrís o tenés algo terminal complicado. Prefería irme en un paro, en un chau… hasta luego. Y no verme inválido o en una situación complicada. 

Pachano, renovado y feliz

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