El escándalo mediático entre Wanda Nara, Mauro Icardi y la China Suárez salió de control y afectó de lleno a Rufina, la hija que la China Suárez tuvo con Nicolás Cabré. Las capturas de chats filtradas por Wanda en las que aparecen mensajes que mencionan a la niña, generaron un debate sobre la exposición de menores en medio de peleas adultas.
Durante el último episodio del llamado Wandagate, la empresaria mostró fragmentos de conversaciones privadas con Icardi, donde se sugieren mensajes dirigidos o relacionados con Rufina, lo que provocó repercusiones inmediatas en redes sociales. Aunque los fragmentos estaban parcialmente tapados, la sola implicación del nombre de la niña reavivó críticas sobre la participación de menores en conflictos públicos.
Esto no sólo impulsó comentarios de seguidores y medios, sino que también puso en evidencia la incomodidad de Cabré, quien históricamente fue muy reservado respecto a la vida privada de su hija y defendió que no se la utilice como argumento mediático.
En declaraciones públicas, el actor se mostró claro: dijo que no le molesta estar relacionado con el tema en términos mediáticos, pero que su prioridad es proteger a Rufina y enseñarles valores, confiando en que ella sabe “qué está bien y qué está mal”.
NICOLÁS CABRÉ ENTRE EL SILENCIO Y SU TRABAJO
Ese enfoque se tradujo en acciones concretas, que ante la escalada de rumores y la constante exposición de la menor en medios y redes, el actor optó por no alimentar la polémica y se centró en su vida profesional
Mientras los demás protagonistas del conflicto, Wanda, Mauro y la China, siguen intercambiando descargos y publicaciones en redes, Cabré eligió el silencio público y mantener a Rufina al margen del show mediático.
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Lejos de los gritos y acusaciones, el actor también está actualmente promocionando su obra de teatro “Los mosqueteros del rey”, donde participa junto a su novia Rocío Pardo durante la temporada de verano, y utiliza ese foco artístico para distanciarse del ruido del escándalo.
En definitiva, la postura de Cabré fue la de no confrontar y mantenerse centrada en la protección de su hija, eligiendo dejar que los demás protagonistas de la pelea mediática sigan sus propias estrategias mientras él prioriza su vida personal, profesional y la tranquilidad de Rufina lejos de las polémicas públicas.
