Juana Repetto vive uno de esos momentos bisagra que mezclan ilusión, cansancio y coraje. Mientras cursa su tercer embarazo, la actriz e influencer acaba de mudarse a la casa que soñó y mandó a construir desde cero en un barrio cerrado, un proyecto que empezó como plan familiar y terminó convirtiéndose en una apuesta personal tras su separación de Sebastián Graviotto.
La mudanza marca un nuevo comienzo en la vida de Juana como mamá de Toribio y Belisario, embarazada de su tercer hijo y al frente de todo. La historia de la casa también habla de ese cambio. En un principio, la vivienda había sido pensada para compartir en pareja, pero tras la ruptura, Juana decidió seguir adelante sola con la obra y hacerse cargo del proyecto completo.
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Claro que, para poder terminar la construcción por su cuenta debió pedir respaldo económico a sus padres, Reina Reech y Nicolás Repetto, quienes la ayudaron para concretar su sueño y no frenar la mudanza en medio de un año emocionalmente tan intenso que se coronó con un conflicto inesperado con su hermano Bautista Lena, que no la invitó a su casamiento.
¿Cómo es el nuevo hogar de Juana? Puertas adentro, la casa refleja una estética serena y funcional. Apenas se ingresa, el baño de invitados marca el tono general: espacio pequeño, minimalista, con paredes claras y un espejo redondo que amplía visualmente el ambiente. Todo está pensado desde la simpleza, sin estridencias, con una paleta neutra que aporta calma y coherencia al recorrido.
LA “CASITA GALÁCTICA” DE JUANA REPETTO
El living comedor es el corazón del hogar. Amplio, luminoso y rodeado de ventanales y puertas vidriadas que conectan con el patio, el ambiente se llena de luz natural durante todo el día. El estilo nórdico-minimalista domina la escena: muebles de madera clara, lámparas beige, cortinas blancas y un gran sillón gris que invita al descanso y a la vida familiar cotidiana.
La cocina mantiene la misma línea estética y funcional. Con isla central, muebles de líneas simples y una combinación de blanco y madera, el espacio fue pensado para el uso diario, sin perder elegancia. Es uno de esos ambientes donde todo parece estar a mano, ideal para una casa con chicos y rutinas intensas.

El playroom, en cambio, es el sector más vivido y emocional. Juana lo armó reutilizando muebles que ya tenía, sumó un televisor, estantes llenos de juegos, canastos, bibliotecas y un sillón amplio para compartir momentos con sus hijos. Más allá del diseño, la casa cuenta una historia de resiliencia: una mujer que, aun en medio de una separación y un embarazo, eligió avanzar, construir y empezar de nuevo.
LAS FOTOS DE LA CASA DE JUANA REPETTO






