Hay algo que ni una internación consiguió cambiar en Mirtha Legrand: su necesidad de saber absolutamente todo lo que ocurre a su alrededor. Mientras permanece en el Sanatorio Mater Dei recuperándose del cuadro respiratorio que obligó a hospitalizarla por segunda vez durante septiembre, la diva continúa pendiente de la televisión, de sus programas y hasta de los invitados que pasan por su histórica mesa.
Su evolución viene siendo favorable. El último parte oficial difundido por el sanatorio el viernes 25 señaló que Mirtha “se encuentra muy bien de su cuadro respiratorio”, que incrementó su actividad física junto al equipo de kinesiología y que continuará internada hasta completar la recuperación. El Mater Dei anticipó además que, de no producirse cambios, este lunes dará a conocer un nuevo informe.
Mirá También

¡Arde Luck Ra! La Joaqui y Tiago PZK blanquearon que son novios con una íntima foto juntos y a los mimos
Pero mientras los médicos se ocupan de su cuerpo, aparentemente también tienen que conseguir que la cabeza de Mirtha descanse un poco. Según contó el periodista Mario Massaccesi —que tiene acceso a la intimidad de la diva—, por las noches los profesionales llegan a quitarle el celular para obligarla a dormir. De lo contrario, la conductora puede quedarse hablando con alguien cercano, intercambiando mensajes de WhatsApp y siguiendo las noticias hasta último momento.
La escena describe bastante bien cómo está transitando estos días: muy lúcida, activa y conectada con todo lo que sucede afuera, aun cuando debe respetar los tiempos que impone una recuperación a los 99 años.
Y hay otro detalle muy Mirtha. Antes de esta segunda internación, habría pedido que fueran una peluquera y una maquilladora para ponerse espléndida, una idea que, naturalmente, no recibió el visto bueno de los médicos.
MIRTHA LEGRAND CONTROLA DESDE LA CLÍNICA LOS PROGRAMAS DE JUANA VIALE
Si alguien imaginaba que la internación significaba una pausa en su trabajo, ocurrió prácticamente lo contrario. Mirtha siguió cada programa conducido por Juana Viale en su ausencia, y después se ocupó de hacerle sus devoluciones: qué le gustó, qué consideró que había hecho bien y cuáles fueron los detalles que, según su mirada, deberían corregirse.
La propia Juana confirmó este fin de semana que su abuela estaba siguiendo el ciclo desde el Mater Dei. “La abuela está mejorando muy bien”, contó al aire antes de revelar que Mirtha no se pierde el programa y después le señala “las cosas que sí” y “las cosas que no”.
Pero la Chiqui no se limitó a evaluar la conducción de su nieta. También apareció el reproche de productora. Massaccesi contó que, al ver una de las emisiones, Mirtha protestó por una mesa que consideraba ideal para conducir personalmente: “El programa de Ana Rosenfeld y Elba Marcovecchio era mío”, habría sentenciado.
No resulta difícil entender el reclamo. Las dos abogadas protagonizaron semanas atrás un fuerte intercambio alrededor del conflicto que involucra a Wanda Nara y Mauro Icardi, una de esas discusiones televisivas que Mirtha saber explotar como pocas alrededor de su mesa.
Por ahora, sin embargo, la prioridad continúa siendo completar su recuperación. El último informe médico fue alentador y su familia también transmitió tranquilidad, pero no hay todavía una fecha oficial de alta. Este lunes se espera una nueva comunicación del Mater Dei que permita conocer cuál será el siguiente paso.
Mientras tanto, Mirtha hace lo que hizo durante más de medio siglo: mira televisión, opina, corrige, pregunta y está pendiente de todo. Incluso desde una habitación de clínica.

