Antes de que Lisandro Navarro entrara a Gran Hermano, su vida transcurría bastante lejos de los flashes. Llevaba más de una década como asesor financiero y había estudiado Marketing en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales. Pero desde su presentación en la Casa más famosa del país dejó en claro que buscaba un "cambio radical". ¡Y vaya si lo consiguió!
El reality lo convirtió en Licha, uno de los hombres más comentados de aquella edición (la del 2023), tanto por su carácter y sus enfrentamientos con Furia Scaglione como por un físico que ya entonces llamaba la atención. Cuando quedó eliminado entendió rápidamente que había una oportunidad afuera: comenzó a hacer modelaje, campañas y trabajos vinculados a su imagen, al tiempo que hacía crecer una comunidad de cientos de miles de seguidores.
El salto más inesperado llegó meses después, cuando Susana Giménez lo eligió como uno de sus Susanos para su regreso a Telefe. Más adelante Licha se animó todavía un poco más y se incorporó a Sex, la obra de José María Muscari, donde el cuerpo volvió a convertirse en una de sus principales herramientas de trabajo.
LA TRANSFORMACIÓN DE LICHA NAVARRO PARA CONVERTIRSE EN FISICOCULTURISTA
Ahora Navarro decidió llevar esa obsesión por el entrenamiento muchísimo más lejos. Durante varios meses modificó su alimentación, intensificó sus rutinas y preparó su cuerpo específicamente para participar de los Ultimate Fitness Awards (UFA), un evento argentino que combina fisicoculturismo, deporte y creadores de contenido vinculados al mundo fitness.
El resultado sorprendió incluso a quienes estaban acostumbrados a verlo entrenado. Marcación extrema, abdominales definidos y un porcentaje de grasa mucho menor fueron parte de la transformación con la que finalmente se subió por primera vez a un escenario de fisicoculturismo. Aunque no ganó la competencia, el ex GH celebró haber llegado hasta allí después de un proceso que describió como mucho más duro de lo que imaginaba.
"Los que me conocen saben cuánto amo el deporte. No importa cuál sea la disciplina: me apasiona ponerme a prueba, encontrar nuevos límites y descubrir hasta dónde puedo llegar cuando realmente me comprometo con algo. Y esta vez fue eso llevado a otro nivel", contó al mostrar las imágenes de su debut.



Pero detrás de las fotos hubo bastante menos glamour. Licha habló de meses de entrenamiento, disciplina, dieta, cansancio, hambre y desgaste mental, y reconoció que el proceso lo obligó a convivir con inseguridades y a exigirse incluso cuando su cabeza ya empezaba a pesar más que el propio cuerpo. La experiencia —aseguró— también le cambió la mirada sobre quienes se dedican profesionalmente a esta disciplina.
Así, aquel asesor financiero de Lomas de Zamora que entró a Gran Hermano buscando modificar su vida profesional lleva ya varias reinvenciones: reality, modelaje, Susana Giménez, teatro y ahora fisicoculturismo. De novio con la nutricionista Milagros Leveratto, si algo parece haber aprendido Licha desde que cambió las oficinas por las cámaras es precisamente eso: cuando encuentra un nuevo desafío, intenta llevarlo —como él mismo dice— "a otro nivel".


