El nombre de Amalia, o ‘Amelie’ como muchos la conocieron en la TV, quedó grabado en el corazón del público gracias a sus apariciones en MasterChef Celebrity. Con su personalidad dulce y su amor por la cocina -y por Germán Martitegui-, la madre de Analía Franchín conectó de inmediato con todos. Pero detrás de esa imagen entrañable había una historia mucho más profunda, marcada por el dolor y la superación.
En la madrugada de este domingo 12 de abril, Analía Franchín confirmó el fallecimiento de su madre y la despidió con un mensaje que rápidamente conmovió a todos. A través de sus redes sociales, la panelista de A la Barbarossa abrió su corazón con palabras llenas de amor, memoria y también de heridas sanadas con el tiempo.
"Hoy te me escurriste entre los dedos mamita. Lo venías diciendo, lo venía pensando. Pero así y todo duele. Siento en el fondo la paz que sentiste al cerrar esos ojos azules. Esos ojos que ya no lloraban. Esos ojos adormecidos por tanto dolor soportado desde que eras tan solo una niña rubísima a la que solo maltrataban”, comenzó diciendo Analía en su posteo.
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Luego Franchín profundizó sobre momentos que vivieron en la intimidad. “Cuántas idas y vueltas tuvimos a lo largo de la vida. Ufff Dios sabe cuánto hemos peleado. Pero mi amor hacia vos siempre logró resolver todo. Que suerte que estos últimos años pude comprender que hiciste lo que pudiste. Que a veces te dolía la vida”, explicó.
EL MENSAJE DE ANALÍA FRANCHÍN TRAS LA MUERTE DE AMALIA, SU MAMÁ
“Como te dije hoy cuando ya sabía que se venían tus últimos latidos : Gracias por darme la vida, gracias por enseñarme a hacer de todo (literalmente de todo) gracias por tus milanesas, tus trapos de piso (los mejores del mercado) y por la ropa que me cosiste”, siguió. Por último, Analía cerró con un sentido adiós: “Te perdono y perdóname por esas cosas que solo nosotras sabemos. Te amo mamita. Descansa. Encontra la paz”.
Detrás de ese mensaje hay una historia que explica mucho. Amalia creció en un contexto muy difícil. Nació en una familia humilde, pero lejos de encontrar contención, atravesó una infancia atravesada por el maltrato y los abusos. Esa realidad la empujó a tomar una decisión drástica: a los 17 años escapó de su casa para intentar construir otra vida.
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La adultez tampoco fue sencilla. Se casó joven y tuvo dos hijas, pero la situación volvió a complicarse cuando su pareja desapareció, dejándola sola con las nenas. Sin estudios y con la urgencia de salir adelante, comenzó a trabajar como mucama “cama adentro”, un esfuerzo enorme que implicaba incluso separarse de sus hijas por largos períodos, ya que ellas quedaron al cuidado de una tía.
Sin embargo, en medio de ese camino difícil, llegó una etapa más luminosa. Amalia conoció al padre de Analía Franchín, a quien la periodista siempre definió como “un amor de persona”. Con él pudo construir cierta estabilidad y formar el hogar donde nacería la panelista.
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Sus participaciones en MasterChef mostraron a Amalia tal cual era: exigente, cariñosa y apasionada por la cocina. Allí, además, dejó en claro que había sido ella quien le enseñó a Analía sus primeras recetas, consolidándose como un pilar fundamental en su vida. A pesar de las depresiones y las tragedias que atravesó, logró salir adelante. Y en sus últimos años, pudo disfrutar del amor de sus hijas y del reconocimiento del público.
Hoy, su historia vuelve a tomar dimensión a través de las palabras de Franchín, que eligió despedirla con una mezcla de dolor, perdón y gratitud. Un cierre íntimo para una vida que, aunque marcada por las dificultades, también estuvo atravesada por el amor.


