La muerte de Felipe Staiti generó una profunda conmoción en el mundo de la música. A los 64 años, el guitarrista y fundador de Enanitos Verdes dejó un legado imborrable dentro del rock latinoamericano, pero también un enorme vacío entre sus seres queridos. En medio del dolor, su familia tomó una decisión que llamó la atención: postergar su despedida.
Según se informó a través de un comunicado oficial, no habrá velorio ni ceremonia abierta al público. La razón es tan íntima como contundente: están esperando la llegada de su hijo Natalio, quien viaja desde Italia para poder darle el último adiós. Este detalle marcó el pulso de una despedida que será completamente distinta a lo habitual en figuras de su magnitud.
La familia decidió priorizar el encuentro y el acompañamiento puertas adentro, en línea con el perfil bajo que siempre caracterizó a Staiti fuera de los escenarios. Una vez que su hijo llegue al país, se realizará una ceremonia privada, reservada exclusivamente para su círculo más cercano. Luego, sus restos serán cremados en un ámbito íntimo.
“El agradecimiento por los mensajes y el cariño recibido es enorme”, expresaron desde las redes oficiales de la banda, dejando en claro el impacto que tuvo su partida. Sin embargo, también remarcaron que eligieron transitar este momento en la más absoluta privacidad.

La noticia de su fallecimiento sorprendió a muchos, ya que el músico venía activo, con proyectos en marcha y giras previstas. Incluso, tras la muerte de Marciano Cantero en 2022, Staiti había asumido un rol central para mantener viva la esencia de la banda.
En los últimos días, su estado de salud se había complicado. Internado en Mendoza, atravesaba un cuadro delicado vinculado a una enfermedad autoinmune derivada de la celiaquía, sumado a una infección que deterioró rápidamente su organismo. Aunque su familia evaluó trasladarlo a Buenos Aires, el desenlace fue repentino.

Más allá de su talento como guitarrista, Staiti era reconocido por su bajo perfil y su conexión profunda con la música. Sobre el escenario brillaba, pero fuera de él elegía una vida tranquila, lejos de la exposición. Esa misma coherencia se refleja ahora en la manera en que su familia decidió despedirlo.



