El asqueroso incidente que vivió la China Suárez en la Panamericana – Revista Paparazzi

El asqueroso incidente que vivió la China Suárez en la Panamericana

La actriz estaba esperando con su brazo fuera de la ventanilla que le entregaran el ticket, y de pronto un ave despiadada le dejó un “regalito”.
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Ellos no avisan. No miran previamente hacia abajo ni reparan en los daños que pudieran llegar a ocasionar. Las aves vuelan, comen y también sienten la necesidad de liberar su organismo lo que su estómago no pretende retener. En sus nidos no hay baños, claro, y a cualquiera le puede tocar. Esta vez fue el brazo izquierdo de María Eugenia Suárez el blanco involuntario de una paloma despiadada.

Ocurrió cuando la actriz se estaba dirigiendo hacia Capital Federal, procedente de zona norte, donde reside junto a Benjamín Vicuña, su actual pareja y padre de su hija Magnolia. Al igual que el 99 por ciento de los automovilistas, se detuvo ante la barrera del peaje para pagar el monto correspondiente en concepto de impuesto por circular sobre la autopista. Hasta ese momento, todo transcurría normalmente. Es decir, el coche en punto muerto, la ventanilla baja y la platita lista para hacer la transacción y ver liberado el camino, para poner primera y reanudar el recorrido.

Sin embargo, imprevistamente e ingresando vaya a saber por dónde, pues se trataba de un sitio totalmente techado, la materia fecal de un pájaro le cayó a la altura de su muñeca. La “China” desdramatizó la situación y se lo tomó con humor: “Adivinen quién sacó el brazo para pagar el peaje y le cagó un pájaro?”, fue la pregunta que escribió en las redes sociales la “Polaca” de  ATAV. “Siempre triunfando”, agregó posteriormente, para ironizar en modo chicana y reírse de sí misma. A cualquiera le puede ocurrir. Nadie está exento de padecer las desagradables consecuencias de un accidente de estas características.

En esta oportunidad, aparentemente fue una paloma la que se encaprichó con María Eugenia y le dejó un lindo “regalito” cuando ella únicamente buscó entregar su platita y recibir su correspondiente ticket. Las aves, obviamente, no avisan y ni piden permiso. Actúan y bue… ¡Salvese quien pueda!

LA CHINA Y SUS HERMOSAS HIJAS TUVIERON EL PERCANCE.

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Ant Sig