San Cristóbal está de luto por Ian Cabrera, el chico de 13 años que murió en la escuela Mariano Moreno, donde el unes 30 de marzo uno de los alumnos inició un ataque con una escopeta. A puro dolor, en la mañana del martes, la familia de Ian, los amigos y buena parte del pueblo de Santa Fe que se acercó para acompañarlo y darle un último adiós.
Desde el lugar, la cronista Paula Bernini describió para TN los momentos más dramáticos del funeral, el momento que nadie quería que llegara: subir el cajón al coche fúnebre que lo llevó al cementerio. Un pequeño cajón para el nene, que cargaron su mamá, el papá, la hermana, los abuelos. “Fue un momento de muchísimo dolor, espantoso”, definió.
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“Tal vez uno está acostumbrado a ver un cajón más grande. Un tremendo llanto, la verdad, con una mano en el corazón, es dolorosísimo, se te pone la piel de gallina, porque es el momento de la despedida, 13 años tenía”, avanzó Bernini, con la voz quebrada.
“Se siente en el aire el dolor, la no-explicación, ves lagrimear al familiar cercano como al vecino. Cuando se vio ese cajón que no pesaba nada, porque es realmente chico, uno toma dimensión, realmente es una situación inexplicable”, añadió la cronista de TN.
CÓMO FUE LA DOLOROSA DESPEDIDA A IAN CABRERA
Infinidad de autos, muchas motos, un pueblo llorando por la muerte de Ian Cabrera en el recorrido final al cementerio, ubicado apenas a 15 cuadras. Un pueblo de 14 mil personas, donde se conocen todos, que despide a Ian, hijo único, que jugaba al fútbol desde sus 5 años en el club Independiente de San Cristóbal.
Y en medio de este inmenso sufrimiento, salió a la luz un detalle escalofriante que pinta por entero el nivel de familiaridad que todos tienen en este pueblo: se supo que la tía de sangre de la víctima fue la niñera de crianza del victimario, el adolescente de 15 años. Una herida que llevará años sanar en esta localidad que hoy está de duelo.