La boda de Rocío Hazán se convirtió en uno de los eventos más comentados del fin de semana. La hija de Lucía Galán dio el “sí” junto a Damián Aramendi en una celebración que combinó glamour, emoción y momentos íntimos que no pasaron desapercibidos.
Luego de la ceremonia civil en la Ciudad de Buenos Aires, la pareja celebró su unión religiosa y una impactante fiesta en Astilleros Milberg, en Benavídez, rodeados de familiares, amigos y figuras del espectáculo. Desde el primer momento, la jornada estuvo atravesada por la emoción.
Uno de los instantes más conmovedores fue el ingreso de la novia al altar del brazo de su padre, Alberto Hazán. La escena, cargada de simbolismo, emocionó a todos los presentes y marcó el tono de una ceremonia donde las lágrimas y las sonrisas se mezclaron constantemente.
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En cuanto al look, Rocío apostó por un vestido de novia clásico y elegante: un diseño de seda blanca con corte imperio, mangas largas y escote en V, acompañado por una falda amplia con cola que aportó movimiento y sofisticación.

Más tarde, ya en la fiesta, sorprendió con un segundo cambio de vestuario, más cómodo y fresco, ideal para disfrutar de la pista sin perder estilo. La gran anfitriona de la noche fue Lucía Galán, quien se mostró visiblemente emocionada durante toda la velada.

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Con un elegante vestido negro de mangas largas y detalles en tonos verdes, acompañó de cerca a su hija en cada momento clave. La fiesta tuvo todos los condimentos de un casamiento soñado. No faltaron el clásico vals de los novios, el corte de torta y los brindis familiares.

Sin embargo, hubo un momento que se robó todas las miradas: el baile de Rocío con su tío, Joaquín Galán, una escena cargada de emoción que conmovió a todos los invitados. La música también fue protagonista. La banda Los Totora puso ritmo a la noche con un repertorio que hizo bailar a todos hasta la madrugada, transformando la celebración en un verdadero fiestón.

Entre los invitados se destacaron figuras como Ángel de Brito, Verónica Lozano, Ana Rosenfeld y Sandra Mihanovich, entre otros nombres del mundo del espectáculo que dijeron presente en una noche única. Cada detalle fue cuidadosamente pensado para lograr una celebración que equilibró elegancia y calidez.




Desde la ambientación hasta la música, pasando por los looks y los momentos familiares, la boda de Rocío Hazán dejó postales imborrables. Así, entre emoción, glamour y mucha alegría, la hija de Lucía Galán vivió una noche soñada que quedará para siempre en el recuerdo de todos los que la acompañaron.




