La imagen estremece. Hace 20 días que nadie sabe nada de Pedro Kreder y Juana Morales, la pareja de jubilados que desapareció misteriosamente en las afueras de Comodoro Rivadavia. Su historia tiene todos los elementos de un caso que hiela la sangre: una Toyota Hilux que se pierde entre caminos solitarios, una cámara que registra su último paso y el silencio que crece con los días.
En las últimas horas se difundieron las imágenes captadas por cámaras de seguridad en Caleta Córdova, donde la camioneta fue vista por última vez el sábado 11 de octubre por la mañana. Ese video, analizado cuadro por cuadro, se convirtió en la pista más sólida que tienen los investigadores para reconstruir las últimas horas de la pareja.
A las 9:40 de la mañana, sobre la Ruta 39, se ve la Toyota Hilux avanzar tranquila, sin otros vehículos detrás ni señales de apuro. Pedro y Juana van solos, según confirmó la División de Investigaciones, que además descartó la presencia de acompañantes o persecuciones. La cámara los toma unos segundos… y luego, nada. Desaparecen del cuadro para siempre.
Otra grabación, desde una zona residencial, muestra el mismo vehículo minutos antes. Aunque el reloj de esa cámara estaba atrasado, los peritos comprobaron que las imágenes corresponden al mismo momento del recorrido. Fue el último registro visual de los dos antes de que el rastro se esfumara por completo.
LAS DUDAS QUE SURGEN A PARTIR DEL VIDEO DE LOS JUBILADOS DESAPARECIDOS
El recorrido de la camioneta que se ve en las imágenes coincidía con el camino hacia la ruta provincial que lleva al cañadón donde más tarde fue encontrada. Pero ese dato abre más dudas que certezas: las hijas de Pedro aseguraron que su padre jamás habría tomado ese camino. “Nunca iría por ahí”, repitieron en cada entrevista, conociendo la cautela de su padre.
Mientras tanto, la búsqueda continúa con drones, perros entrenados, caballos y efectivos desplegados a lo largo de una franja de 12 kilómetros, entre las rutas provinciales N°73 y N°1, donde se detectaron entre 30 y 40 sumideros naturales, pequeñas cuevas y canales subterráneos que podrían esconder alguna pista.
Lo cierto es que dentro de la Toyota, todo estaba intacto: allí estaban las provisiones, una carpa, bolsas de dormir, dinero y documentación. Ni una señal de violencia. ¿Lo único que faltaba? Los teléfonos celulares de Pedro e Inés. Descartada la hipótesis de un hecho delictivo, con el paso de los días el misterio crece y la pregunta sigue en el aire: ¿dónde están Pedro y Juana?



