El crimen que sacudió a San Cristóbal sigue generando un profundo impacto en todo el país. En la Escuela N°40 “Mariano Moreno”, un adolescente de 15 años abrió fuego contra sus compañeros y mató a Ian Cabrera, de 13, dejando además a otros estudiantes heridos. La tragedia dejó una marca imborrable en la comunidad.
Con un dolor que se multiplica a medida que pasan las horas, comenzaron a conocerse detalles del detrás de escena. En ese contexto, las palabras de Mabel, la madre del agresor, irrumpieron con una crudeza que conmocionó aún más.
Lejos de intentar justificar lo ocurrido, la mujer fue tajante al referirse a su propio hijo. “No lo voy a perdonar… yo no lo puedo perdonar, que Dios lo perdone”, expresó, devastada, en declaraciones que rápidamente se difundieron.
Su postura dejó en evidencia un dolor doble: el de una madre atravesada por el accionar de su hijo y, al mismo tiempo, el de una mujer golpeada por la muerte de Ian. Según trascendió, se encuentra completamente quebrada por la dimensión del hecho.
EL DURO RELATO DE LA MAMÁ DEL ASESINO DE IAN
Pero uno de los datos más desgarradores del caso tiene que ver con el vínculo previo entre ambas familias. Durante años compartieron una cercanía cotidiana que hacía impensado un desenlace así. “La llamó llorando, pidiéndole disculpas”, relató una cronista de C5N sobre el contacto que hubo tras la tragedia. Ese lazo, construido durante más de dos décadas, quedó completamente destruido.
En paralelo, la pareja de Mabel aportó un dato clave sobre el estado del adolescente antes del ataque. Según contó, Gino había iniciado tratamiento psicológico meses atrás, luego de comenzar con episodios de autolesiones y negarse a asistir al colegio.
“Nunca advertimos la gravedad del caso. El psicólogo les dijo que tampoco lo advirtió, que no supieron leer las lesiones. Nadie avisó tampoco a las autoridades en la escuela”, sostuvo el hombre, dejando al descubierto una cadena de señales que no fueron interpretadas a tiempo y que hoy suman más preguntas que respuestas.

